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El reto de las 2 noches

29/05/2026
 Actualizado a 29/05/2026
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Con el verano a la vuelta de la esquina, los datos del turismo en León invitan al optimismo. El primer trimestre de 2026 cerró con 254.050 pernoctaciones hoteleras en la provincia, el mejor arranque de año desde 2008. En 2024, la provincia de León recibió 924.502 viajeros hoteleros y acumuló 1.459.269 pernoctaciones, un 16,7% más de turistas que antes de la pandemia. En rentabilidad, el sector creció un 12 % el año pasado, quinto dato nacional. El momento es bueno y, precisamente por eso, conviene mirar la única cifra que no avanza. La estancia media se quedó en 1,61 noches en 2024 y en torno a esa misma cota en 2025, muy lejos de la media nacional de 3,1 noches por viajero y algo por debajo de la media de Castilla y León, situada en 1,7 noches. 

Ese dato nacional está fuertemente distorsionado por los grandes imanes del turismo de largo recorrido como Baleares, Canarias, Madrid y Barcelona, pero el reto de llegar a las 2 noches es el mismo para cualquier provincia de interior que tenga patrimonio cultural, gastronomía y unos atractivos naturales tan sobresalientes como tenemos en León.

Cada noche adicional por viajero son entre 80 y 100 euros más que circulan en restaurantes, tiendas y servicios locales. Con casi un millón de visitantes anuales, subir de 1,61 a dos noches supone entre 35 y 40 millones de euros adicionales de impacto directo. La palanca existe. Lo que falta es accionarla de forma coordinada.

El problema no tiene una causa ni una solución únicas. León sufre el efecto de proximidad con Madrid. Algo más de 2 horas de AVE convierten la visita en excursión de ida y vuelta para demasiados viajeros. Retener al turista la segunda noche requiere simultanear oferta cultural que justifique quedarse, eventos programados cuyo calendario y dimensión encajen con la capacidad de absorción del sector, y alojamientos de calidad suficiente en todos los segmentos. La capital leonesa dispone de unas 7.800 plazas turísticas registradas entre hoteles, hostales, pensiones, viviendas de uso turístico y albergues jacobeos. Solo el alojamiento hotelero convencional ronda las 2.000 habitaciones, a las que se suman unas 3.000 plazas en viviendas turísticas y alrededor de 630 en albergues del Camino. La cantidad no parece ser hoy el principal cuello de botella, aunque el segmento premium sigue algo huérfano de oferta.

En ese punto, la segunda fase del Parador de San Marcos importa. El edificio histórico pasó de más de 260 habitaciones antes de 2017 a las 51 actuales tras la reforma. El proyecto anunciado en 2025, con 30 millones de inversión, 50 habitaciones de lujo de nueva planta, salón para 500 personas, spa y piscina, aún se queda corto y no hay fechas concretas de ejecución. Un turista de alto poder adquisitivo que encuentra alojamiento acorde a sus expectativas gasta más, se queda más días y arrastra demanda al resto de la oferta local. El proyecto lleva meses sin novedades. Que avance o que no avance también es una decisión con coste económico medible.

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