No me gustan las siglas. Las soltamos como que no quiere la cosa, como para dárnoslas de inteligentes, sobreentendiendo que el que tenemos enfrente sabe de lo que hablamos. En educación ya se empieza a hacer demasiado larga la lista: primero fue la LGE en pleno Franquismo; le siguió la Logse, Loce, Loe, Lomce… parece un trabalenguas. Doce reformas educativas con muchas siglas pero pocos cambios contundentes. Puede que me repita si digo que la educación de un país no debe estar supeditada al color del gobierno de turno o a las conveniencias e ideologías políticas, pero es que parece que hay que recordarlo constantemente. La nueva es que la selectividad ahora será tipo test. 350 preguntas con cuatro respuestas a elegir. No sé si será más efectivo o no. Si quitando la reválida en 2017 nos irá mejor o no, pero la única sensación que transmite es que en España vamos dando palos de ciego al aire.
El Ministerio aplica cambios y más cambios y los resultados siguen siendo igual de decepcionantes. Y qué decir del inminente Informe PISA, en el que hasta ahora no hemos conseguido aprobar ninguna de las categorías. Puede que nuestro sistema sea muy equitativo, ya que todos los alumnos rinden igual independientemente de en dónde estudien, pero en cuanto a su calidad sigue siendo muy mediocre con respecto a otros países. De hecho el índice de abandono escolar temprano sigue disparado en comparación con otros miembros de la Unión Europea. Aun así seguimos reformando, pero sin asentar bien los cimientos. Y no hablemos de la formación del propio profesorado.
Que nadie se ofenda, pero a veces tiemblo al pensar que la educación de mis hijos va a depender de graduados en magisterio que ni siquiera le echan un vistazo al periódico todas las mañanas. Personas sin vocación ni inquietud por seguir informándose y aprendiendo, para después enseñar y formar a las futuras generaciones. Sin generalizar, por supuesto. Puestos a reformar, vamos a empezar por el principio: no se puede permitir que para ser docente se exija la nota más baja de acceso a la Universidad. Reclamemos a los profesores lo que queremos ver reflejado en los alumnos y en los resultados. Excelencia al más alto nivel, y por supuesto independencia del poder político.
Reformas educativas
18/04/2015
Actualizado a
08/09/2019
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