Secundino

Recompensas para estimular el buen comportamiento en el Instituto

25/06/2026
 Actualizado a 25/06/2026
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El Informe Talis 2024, de la OCDE aborda, también, el comportamiento de los alumnos en el centro docente. Según este Informe, los profesores se quejan de que les cuesta cada vez más imponer orden en el aula. En muchas ocasiones, lo primero que tiene que afrontar el docente es lograr imponer silencio, únicamente para poder empezar a dar clase». Según TALIS, los profesores españoles dedican uno de cada cinco minutos de clase a pedir silencio y orden para empezar. El informe advierte de que la pérdida de tiempo de instrucción no solo resta calidad al aprendizaje, sino que aumenta la carga de estrés y frustración entre el profesorado. 

En el tema disciplinario yo siempre he partido de dos premisas: 
1ª: Estimular la práctica de buenos hábitos de comportamiento es la mejor manera de favorecer su aprendizaje. La recompensa es un incentivo para ayudar al alumno a esforzarse.
2ª: Esa recompensa deberá ser general y conocida por todos los alumnos del centro.

Nosotros en el instituto, durante muchos años establecimos un plan en el que iban encadenadas las actividades extraescolares al buen comportamiento de los alumnos en el centro.

En la programación general anual (PGA), cada año se establecían una serie de actividades y salidas a las que podían acceder todos los alumnos del centro, por cursos. 

Los de 1º y 2º de la ESO solían salir un día a Madrid a la Warner, no pernoctaban, más de 200 alumnos, siempre un viernes para no perder más que un día de clase.

Los de 3º y 4º de la ESO fueron casi siempre a Cataluña, cuatro días. Salían los jueves y paraban a comer en el monasterio de Piedra o en Poblet, alojamiento en un hotel en Salou, viernes unos a Barcelona y otros al Delta del Ebro, sábado todos a Port Aventura y domingo regreso a casa. Lo más llamativo para ellos era pernoctar por primera vez con los amigos sin la compañía de sus padres.

Los de primero de bachillerato fueron todos los años a Italia diez días con el mismo recorrido: Niza, M Mónaco, Milán, Verona Venecia, Florencia, Siena, Roma y vuelta en avión a Madrid. 

Los de segundo de bachillerato con la selectividad tenían suficiente. 

Creo que los lectores no se hacen una idea de las esperanzas que los alumnos tenían depositadas en ese viaje. Solía ser a final de curso y todos estaban ilusionados con esa actividad. 

En la PGA se establecía una cláusula en la que podían ir todos los alumnos que no tuvieran una falta grave o más de tres faltas leves. Durante muchos años esa fue la mejor arma que tenían los profesores para mantener el orden en el aula. Por supuesto un alumno de dieciséis años no se jugaba el viaje a Italia por una estupidez. No era ningún chantaje y ayudó a los alumnos a aprender buenos hábitos y a los profesores a mantener el orden en el aula.
 

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