Rápido, pero no mucho

14/03/2026
 Actualizado a 14/03/2026
Guardar

Llevo varios días soñando con ellos. Quizá sea el influjo literario que me hace caer constantemente en una especie de duermevela, pero no hacen más que aparecerse en mis sueños, que dejan de ser míos y pasan a ser suyos. Quizá sea la impronta de Cipolla y su ‘Allegro ma non troppo’ los que provoquen en mí la necesidad de posicionar en el acertado gráfico de sus ‘Leyes fundamentales de la estupidez humana’ a cada uno de los acaparadores de mis sueños. De colocarlos en un cuadrante u otro según si son inteligentes, incautos, malvados o personas del tipo «más peligroso que existe»: estúpidos.

En mis sueños he visto la espalda de Abascal en la primera fila de un acto encabezado por Pollán, ante el micrófono, soltando no sé qué proclama. Y la melena de Nuria Rubio, que se fusionaba con la de Carlos Martínez y, poco a poco, se iba acortando hasta dar a luz la cara de Cendón. Y, desde una terraza, a Alicia Gallego paseando algo indignada por no tener la oportunidad de debatir en público con sus contrincantes, aunque esto creo que fue realidad. Y a Casáis, que dice gobernar «igual que los hombres», convertida de pronto en Mañueco y a este de pronto en Feijóo. Y a Feijóo convertido de pronto en aquel amigo suyo tan lejano con el que compartió aquel barco tan humilde por aquellas aguas tan frías de la tan preciosa e inocente costa gallega.

Y me he despertado alegre, pero no mucho; pues no era tal la lobreguez de mi universo onírico como para considerarlo una pesadilla, aunque no le faltaba nada de inquietante. Y me he dado cuenta rápido, pero no mucho, de que la reiteración de sueños políticos, de políticos sueños, tampoco tenía tanto de freudiano. Que era más bien la respuesta a un motivo bastante claro: por primera vez en mi vida, siento que tengo que ir a votar.

Y lo haré alegre, pero no mucho, sabedora del poco valor real de unas urnas que rellenamos sin saber muy bien por qué. En las que depositamos papeletas con nombres que no sabemos muy bien de quién. Y entenderé rápido, pero no mucho, que yo no voto por convicción y ni siquiera por responsabilidad. Que voto para que dejen tranquilos a mis sueños porque casi todos sus acaparadores habitan el mismo cuadrante. La cuestión es que algunos están mucho más cerca del eje Y.

Lo más leído