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Raíces y ‘teitu’

28/11/2025
 Actualizado a 28/11/2025
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El artículo 47 de la C.E dice: «Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada». Y uno puede preguntarse, ¿por qué disfrutar y no garantizar? Porque un derecho sin garantía es como un candil sin aceite; ilumina, pero no calienta a quien más lo necesita y merece, ni ofrece un teitu donde crecer, soñar y echar raíces.

Recientemente asistí a una jornada sobre vivienda celebrada por UGT en Málaga, en ese sur tensionado que reluce y cruje; lo escuchamos alto y claro. Los alquileres suben como mareas caprichosas, los salarios siguen quietos como chábanas, y los pisos turísticos crecen como el cornezuelo entre el centeno, devorando barrios enteros como danas sin alerta previa. 

A eso se suman los fondos buitre, que acaparan viviendas y cuando toca desahucian sin contemplaciones, dejando a jóvenes y colectivos vulnerables a dos velas. En muchos lugares, encontrar un hogar es ya casi como cazar gamusinos.

León, aunque aún no aparezca en rojo en los mapas, tampoco puede echarse a la bartola. Cuando ves las barbas del vecino pelar..., ya sabes. Aquí los precios no rugen pero la oferta se afina como un hilo a punto de partir.

Y en el mundo rural leonés, la paradoja pesa: casas hay, pero muchas no sirven, faltan servicios, el transporte flaquea y la conectividad es un sin vivir. Cada valle guarda una historia y cada calle un suspiro de vida. ¿Cómo pedir a la juventud que arraigue donde la vida se hace cuesta arriba y los sueños se diluyen?

Pero aún quedan  puertas sin trancar. León puede anticiparse, levantar vivienda pública real, rehabilitar lo que hoy duerme bajo el polvo, frenar el abuso de los pisos turísticos y de los fondos buitre, y usar la descentralización para repartir población, oportunidades y dignidad entre todos los pueblos. Se trata de atraer, pero sobre todo de sostener, de garantizar un hogar posible, para quienes lo necesitan y merecen estabilidad.

Porque la vivienda es raíz, refugio bajo el ‘teitu’, y horizonte.

Frente a la especulación, que florezca la esperanza como brote en monte quemado; la Esperanza es la semilla que resiste al fuego.

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