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Rafael Azcona cumple cien años

01/03/2026
 Actualizado a 01/03/2026
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Entre escritores novelistas, ensayistas, dramaturgos o guionistas españoles ya fallecidos que cumplen este año los cien desde su nacimiento no podía faltar dedicar unas líneas a Rafael Azcona (1926-2008), considerado como el mejor guionista del cine español, además, en menor escala, de novelista y poeta. Escribir guiones era su preferencia porque, según él, resultaba más fácil que escribir novelas. Éstas y sus guiones rezuman un humor negro, ácido a veces, de carcajada muy de su tierra riojana, haciendo hablar a sus personajes con el idioma común. Por otra parte, fue muy crítico con las imposiciones del poder y de la moral impuesta.

Azcona llevó el arte y la técnica del guion a los lugares más altos, recibiendo numerosos premios y trabajando para directores de alto nivel, sobre todo españoles e italianos. Apareció pocas veces en los medios de comunicación pues, para él, el guionista era imprescindible para una película, aunque sea lo mejor pasar desapercibido.

Llegó a Madrid en la víspera de sus 25 abriles y pasó medio año disfrutando de «los encantos de eso que llaman vida bohemia, aunque sin dinero para un café». Sus primeros pasos los dio como poeta, aunque pronto se dio cuenta de su incapacidad.

Cualquier pretexto es bueno para evocar a Rafael Azcona, cuyo nombre en el ámbito cinematográfico español se menciona con veneración hacia su persona y admiración hacia su obra. Si bien, siempre quiso quitar importancia a su labor de guionista con humor y desparpajo: «¡Bah! Yo soy una puta, trabajo con quien me paga». Las películas que llevan su firma son, según él, solamente de los directores: «Lo primero que entendí al entrar en el cine es que hay que tener amor propio. Yo estoy al servicio del director. Una vez acabado el guion, allí acaba mi colaboración». Y explicaba así su técnica de escribir guiones: «Yo trabajo por asociación. Me dicen la edad que tiene un personaje, si ha estudiado o no, y entonces me siento a escribir y dice ¡coño!, pero no porque yo se lo haga decir, sino porque lo dice él. Yo no pienso. Si pienso me da vértigo».

Azcona inició su carrera como escritor en julio de 1952 publicando en ‘La Codorniz’, la histórica revista de humor gráfico que burló el franquismo y la censura, en la cual se sentía muy feliz: «Me encuentro estupendamente haciendo esas cosas: tirarle a la severidad, a la tristeza, a la melancolía y a la estupidez es una delicia». En esta su primera etapa como escritor lo hizo con artículos, cuentos, chistes y creó ‘El repelente niño Vicente’, personaje crítico con la moral de su época.

Azcona entró en el mundo del cine colaborando con el director italiano Marco Ferreri en la adaptación de su novela ‘El pisito’ (1958), primer guion de su tándem creativo. Junto a otros dos films, ‘El cochecito’ (1960) y ‘El verdugo’ (1963), reflejan y denuncian la pobreza de entonces. Trabajó con pocos directores, tan solo cuatro: el mencionado Ferreri, Luis García Berlanga, Carlos Saura y José Luis García Sánchez, que dirigieron la mitad de sus 97 guiones cinematográficos. Además de las dos nombradas, destacan como guionista entre sus muchas películas: ‘Plácido’ (1961), ‘Belle époque’ (1992), ganadora del Óscar a la mejor película extranjera, ‘La escopeta nacional’ (1978), ‘Mamá cumple cien años’ (1979), ‘La vaquilla’ (1985), ‘El bosque animado’ (1987), ‘¡Ay, Carmela!’ (1990), ‘Tirano Banderas’ (1993) o ‘La lengua de las mariposas’ (1998). Azcona tiene en su haber seis Premios Goya, además del Goya de Honor que no recogió en 1998 por su patológica timidez. Obtuvo también el Premio Nacional de Cinematografía en 1981.

Murió a los 81 años de edad víctima de cáncer de pulmón en su casa de Madrid.

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