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La racanería nunca da buen resultado

03/07/2026
 Actualizado a 03/07/2026
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Después de unos cuantos años de verlo de lejos, al fin hemos podido ir desde San Juan de Dios a San Andrés, por derecho y sin dar vueltas.

Bueno, por derecho, derecho, tampoco. Más bien dando vueltas y no todos, no los camiones y los peatones a medias.

Este atajo, que atajo es si se tiene en cuenta la gran vuelta que evita entre dos puntos bastante cercanos, está recogido en el planeamiento de San Andrés como parte de la red principal, y se acomete su ejecución dentro de un pacto del ayuntamiento con Adif, que compromete una partida de varios millones de euros para la mejora de la accesibilidad urbana del municipio, como compensación por las diversas intervenciones en el trazado de la línea por su adaptación a la alta velocidad.

Por este pacto, y para luego sacarlas en bloque a subasta, se redactó un conjunto de actuaciones y, entre ellas, el vial que ahora se trata. 

Con vistas al futuro se proyectó con cuatro carriles, dando continuidad lógica al vial que llega desde Eras de Renueva hasta  la glorieta de San Juan de Dios (la «reonda» que dicen los andaluces). Puesto que los fondos eran limitados y genéricos, y para asegurar la construcción, se decidió facilitar la operación se redujo a solamente dos de ellos (uno para cada sentido), pues no parecía que, hoy por hoy, la demanda fuera muy grande, además de las dificultades que suponen el entronque de cuatro carriles con los cuatro actuales de prolongación de la calle Azorín que hoy dan acceso al Ayuntamiento de San Andrés, las antiguas naves de Aldeiturriaga y la gasolinera. No era fácil.

Se subastó, se adjudicó y se ejecutó lo que ahora, tras varios años terminado, se ha puesto en servicio.

Hace un par de años, por curiosidad, y porque un amigo me preguntó que pasaba allí, me colé, a pie claro, para ver lo que había.

Un principio básico de economía, para cualquier cosa que se haga o construya parcialmente, y que dé un servicio provisional durante un tiempo, el que sea, hasta que se complete y entre plenamente en funcionamiento, dice que, al menos, todo aquello que se construya sea aprovechado al máximo en el resultado final.

El inicio desde San Juan de Dios está bien: una plazoleta, más que una glorieta, lo ordena con dos carriles de entrada y dos de salida, y un acceso lateral directo al Hospital, para, inmediatamente, entrar en la calzada única de doble dirección, y que sería la que en el futuro serviría de «entrada» a León .

El paso sobre la vía se ha hecho con la amplitud suficiente para la calzada actual y la futura que completaría el proyecto. Y, hasta aquí, bien.

Pero ya, un poco más adelante, malentramos a una rotonda con un radio de giro tan escaso que, aun siendo de doble carril, un automóvil ha de pasarla a muy baja velocidad. Un camión o autobús inevitablemente ha de pisar los bordillos interiores y exteriores.

Y supongo que ese es el motivo del retraso, largo retraso, de su apertura.

Es verdad que esa glorieta, en el futuro, ha de cumplir con la entrada y salida de los cuatro carriles ahora en cuestión, los dos accesos laterales ahora existentes más la eliminación o desvío la torre de alta tensión, bastante grande por cierto. 

Es cierto que habría que haber movido ahora ese torre y reajustar la ocupación, pero, sería definitiva y útil desde el primer momento. Como no ha sido así, en el futuro habrá que deshacer lo construido con el gasto extra que eso supone. Claro que, pensando mal, eso lo tendrá que hacer ‘otro’.

No sé, aunque lo sospecho, quién ha tomado e impuesto esa decisión, si ha sido Adif, el Ayuntamiento, algún funcionario o técnico, aunque, en estas cosas en las que intervienen varias administraciones, siempre hay alguien que, con un sentido de la economía mal entendida, un intento de hacer méritos en su medio de trabajo, o pura ineptitud, impone decisiones que, finalmente, pasan factura. Económica y funcional en este caso.

Ahora se ha puesto en marcha, y ha dejado muy claro el porqué de los años de retraso. Hay quien ha dicho aquello de hágase el milagro, hágalo el diablo, pero veremos si no tenemos algún accidente que lamentar, porque sí, se pueden poner toda clase de señales (y se han puesto unas cuantas), pero no obsta para que el accidente se produzca. Los viales están forzados para invertir lo mínimo, y ya veremos si algún camión o autobús, a pesar de todos los avisos, a pesar de todas las señales, no tiene un accidente, y sino, véase los que se siguen produciendo en Paseo de Salamanca al pasar bajo el ojo del Puente de San Marcos, un punto advertido y señalizado, con años de existencia.

De la solución para los peatones, ni vale la pena hablar, porque eso es un viacrucis.

No por eso ha de dejarse de agradecer el esfuerzo municipal por ponerlo en funcionamiento, pero dudo que el riesgo compense la decisión.

¿Y por qué digo lo de la racanería?

Porque en la subasta, como ya es habitual en el sistema, con seguridad se produjo una baja de lo suficientemente importante como para haber realizado completamente el tramo, con los cuatro carriles y la famélica actual glorieta en toda su dimensión. 

¿Y qué pasó con el excedente de la baja de subasta? Pues ya que no se completó la obra hasta su totalidad, volvió a las arcas de Adif. Y por eso tenemos lo que hoy tenemos, a medias y mucho más caro el día en que se termine.

Es la historia de León.

03 07 2026 Álvarez Guerra
03 07 2026 Álvarez Guerra

 

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