Los que hemos tenido la suerte de estudiar latín nunca olvidamos aquella frase de Cicerón contra un político conspirador llamado Catilina: «Quousque tandem abutere, Catilina, patientia nostra?» He aquí la traducción: «¿Hasta cuándo, Catilina, abusarás de nuestra paciencia?». Pienso que somos muchos los españoles, conocedores o no del latín, que, verbal o mentalmente, nos preguntamos cada día, perdiendo la paciencia: ¿Hasta cuándo? ¿Qué tiene que pasar para que en España se produzca un gran cambio, una vuelta a la normalidad, y dimitan, o dejen de mandar, aquellos que la están llevando a la ruina?
En realidad lo que tendría que cambiar es el propio pueblo que o no se entera o traga todo lo que le echen. Son tantos los desmanes con que nos encontramos cada día que se han ido asimilando como si fuera algo normal. Pongamos un ejemplo que nos ayude a entenderlo. Los que de niños cuidábamos vacas y cerdos sacábamos cada día el abono. Realmente olía mal, pero estábamos tan acostumbrados a ese olor, que no generaba ningún rechazo. Pues bien, ahora parece que da igual que cada día se descubra un nuevo caso de corrupción, una nueva mentira, un nuevo desastre… Nos hemos acostumbrado. Ya forma parte de nuestras vidas.
Recientemente se ha puesto de moda el movimiento ‘Theriam’, formado por personas que se identifican con determinados animales. Toda persona merece nuestros respetos, pero no por eso deja de sorprendernos.
Ello no impide que podamos preguntarnos, por ejemplo, a ver si los que se sienten como gatos disfrutan comiendo ratones. No obstante, tampoco se trata de algo nuevo. Siembre ha habido personas muy burras, otras que están como cabras y muchas que se comportan como borregos. ¿Será este el gran problema de nuestra sociedad?
Los que pensamos que la actual forma de gobernar en España es insostenible nos preguntamos «hasta cuándo». Eso no impide que reconozcamos las cosas positivas. Ignoramos con qué intención se han hecho públicos los documentos reservados del 23 F. Pero se agradece que, por fin, se haya podido saber el papel del Rey Juan Carlos a favor de la democracia. ¿Hasta cuándo se le va a tener como un proscrito? ¿Hasta cuándo las derechas se van a poner de acuerdo en lo que afecta al bien de España y algunos en particular dejan de mirarse al ombligo y se alejan de los extremos populistas y demagógicos? ¿Hasta cuándo todos los políticos se ponen de acuerdo en solucionar los graves problemas como la vivienda, el trabajo, la defensa de la vida, la buena educación…?