Jorge Brugos

El quiosquero leonés que compraba la prensa en Madrid

21/09/2026
 Actualizado a 21/09/2026
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Pablo Fernández cerró su quiosco hace ya tiempo. Tuvo que reinventarse. Unos transformaron sus tiendas de prensa en almacenes de paquetes de Amazon; él prefirió otro mercado más en el que también se intercambian prebendas: la política. Si sus colegas quiosqueros se llevan una ridícula comisión por cada envío que custodian, él se lleva un buen mordisco por aceptar los paquetes argumentales que le manda su partido. Ha sido el más listo de la clase. De vender periódicos ha pasado a ocupar sus portadas. A decir verdad, no fui mucho a su casa de papel prensa. 

Tan solo recuerdo haber ido una vez a comprar chuches, esas que Rajoy dijo que estaban muy caras por el IVA de Zapatero. Ahora, por culpa del gobierno progresista que Pablo Fernández apoya entre bambalinas, costarían más, por cierto. Si tuviera que comer de lo que vende en su negocio, se daría cuenta. Hace tiempo que cambió el toldo del quiosco por el palio.

Siempre me he preguntado qué tendrá la droga de la política que es tan difícil de dejar. Como la descubran las tabacaleras la van a usar para sustituir a la nicotina. Creo que contiene una mezcla de comodidad con algo de FOMO. La aventura política es rentable, desde luego: cobras un sueldo generoso por hacer un trabajo inconcreto. Lo sabe bien nuestro paisano, que ha apostatado de sus raíces acostándose en la cuna de la candidatura a la alcaldía de Madrid. La apuesta por cuneros al frente de las listas no es algo nuevo —PP y PSOE llevan haciéndolo desde el principio de la democracia—, pero que un partido como Podemos, que siempre ha hecho gala del municipalismo, ponga de cabeza de cartel a un hombre que se ha criado a orillas del Bernesga y no del Manzanares es paradójico cuanto menos. A lo mejor son afluentes y no me he enterado; no he estudiado los ríos a fondo en el colegio, cosas del sistema educativo.

Pablo Escobar dijo aquello de «se sentarán a la mesa los que conmigo pasaron hambre». Los partidos políticos tienen algo de esa camaradería. Fernández es candidato en Madrid porque desde la dirección quieren protegerlo y saben que un escaño en la capital es una de las opciones que tiene de seguir viviendo de la política. Si se presentara por León, quizá tendría que volver a abrir el quiosco.
 

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