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Quince años tiene mi Penélope

19/09/2026
 Actualizado a 19/09/2026
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Tal día como hoy se quedaba sentada en el andén esperando  a que llegara el último, la niña soslayada, con cara contrariada y tiznada de restos pertinaces de un carbón nostálgico. Balanceando los pies,  desolada por el abandono en que se quedaron los paisajes que la circundan. «Penélope, con su bolso de piel marrón…se sienta en un banco en el andén…y espera…»

Y en la espera, tras la interrupción de aquel ansia de encuentro, a su alrededor ya se han trazado  calles y caminos nuevos, ya se han construido  casas,  parques, y paseos y hasta han hablado de una vía verde allí, en pleno centro de la capital, aprovechando la ausencia de Odiseo, que ya no llega…pero al que se le espera…

Y hoy , justamente hoy, sábado, 19 de septiembre, Penélope cumple los  quince años de espera. Quince años de desencanto esperanzado a la intemperie de la incertidumbre. Porque ella no se ha movido de su sitio esperando el regreso. Desde entonces, estos últimos años, solo  un puñado  de soñadores la  acompañan. Los mismos que luchan contra cantos de sirena, contra seducciones de ninfas encantadoras, contra gigantes de un solo ojo devora sueños.

Muchos sábados  a veces les escucha, cortando la calle que la secunda,  lanzando eslóganes  y enarbolando un estandarte amarillo y azul cielo, con el emblema de un tren como el que ella espera.

Escucha sus lamentos a ritmo de cacerola, su clamor por la devolución de una promesa robada. Y ellos le aseguran que Odiseo, su amado, volverá a bordo para abrazarla de nuevo. Y  que  surcarán mares y librarán batallas, para conseguir que los amantes vuelvan de nuevo a fundirse en un abrazo bajo el sol de León.

Una  vez, los traidores quisieron venir de madrugada, para enterrar las vías por las que su amor  llegaría. Pero el tesón de aquella Plataforma en  Defensa del Tren de FEVE frenó la tropelía. Porque llamaron  a muchas puertas y viajaron a la capital de España, implorando a los consejeros y políticos, reclamando a jueces y consultores varios, porfiando para obtener respuestas… 

Hoy Penélope suspira nostálgica, y de vez en cuando se levanta para pasear por el  vestíbulo añejo que  la cobija. Donde aún flotan los ecos de  conversaciones cómplices, y donde tantas y tantas gentes viajeras ya no compran  su billete para regresar a sus casas en riberas y montes.

Y se recrea pensando en un reciente y  soleado día del mes de julio, cuando vinieron algunos  de aquellos defensores de su unión duradera: ferroviarios, viajeros, simpatizantes y amigos, que habían llegado desde Guardo y otros lugares   en marcha para acompañarla, y celebraron un banquete festivo al amor de enormes ollas colmadas de viandas.  Y le dijeron, «aguanta Penélope, regresará, no lo dudes». «No te cases con otro, no cedas, resiste». «Piensa en mí. Volveré a por ti…».
 

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