08/06/2026
 Actualizado a 08/06/2026
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Pasan los años y aunque existe cada vez más visibilidad sobre el colectivo LGTBIQ+, así como de las diferentes identidades y orientaciones de la sexualidad que este conforma, todavía seguimos escuchando preguntas y comentarios que se alejan de ser inclusivos y asertivos. 

– «Porque tú, ¿qué eres?». 

Cuestiones que se definen como absurdas construyen un lenguaje que perpetúa una violencia hacia la diversidad. Y la respuesta a estas cuestiones es, que no somos cosas, no somos un qué, ni una realidad a valorar o buscar  para saber o entender.

Las personas pertenecientes al colectivo, simplemente somos parte de él. Sin embargo, el hecho de estar, no significa que tengamos que ser tratados de diferente forma o idealizados como si fueramos muñecos de feria. 

Tan solo queremos ser, sin ser señalados por ello.

Por otro lado, se asocia mucho a la juventud con el colectivo, porque uno de los prejuicios muy arraigados socialmente es que son cosas de jóvenes, para quitarle importancia a la verdad de que, las personas del colectivo, ya llevamos existiendo desde hace mucho tiempo.

Por ello, me temo que no es una cosa de jóvenes ni deberíamos reducir colectivos o el origen de otras formas de existir, a la edad o al género. 

Además, las etiquetas impuestas por prejuicios y cánones de belleza, las viven todos los seres humanos, ajenos a si pertenecen o no a un colectivo específico. 

Al fin y al cabo, somos parte de una matriz común y crear barreras los unos con los otros, solo nos lleva a una individualidad que más que ayudarnos a crecer, nos limita.

Por todo ello, durante este mes de junio, vivamos más que nunca, el orgullo de ser, vestir y amar como nos apetezca. 

Porque un presente sin dignidad y respeto, no tendrá futuro.

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