Estos días que los asturianos andan crecidos con la cosa del Príncipe y la Principesa (de don Majestad ya no dicen ni palabra) y el brillante discurso de Messi los que vivimos en la raya (pon frontera si ves que va a haber malas interpretaciones) estamos un poco con la bajona, nos da por pensar que no todos somos iguales, pero vimos que a los de p’acá no tenemos nada que escofinar.
Nos dijeron que son muy cercanos todos, que les habláramos como si fueran gente de Almuzara, es un decir, y enviamos un álbum a la Casa Real (Madrid, según se entra a mano derecha, pusimos bien claro) nos lo han devuelto sin abrir que habíamos puesto un papel porque ya lo maliciábamos y el papel volvió en el mismo sitio. Ome coño, claro.
Le habíamos mandado un book de ‘Límpios, lustrosos y otros coleópteros de la comarca de los Argüellos que saben sazonar el mondongo y sujetar el rabo del gocho en el banco’, en el que le mostrábamos a doñas Majestacitas una larga lista de vecinos de posibles, con la reválida de 4º (plan antiguo) aprobado y que ninguno había catado pecado mortal; es decir, de lo mayor. Gente seria, que durme en calzoncillos (en lleunés carzoncillos) ‘marianos’. Pero nada, agua.
Y nos extraña porque teníamos de todo, a escoger, de paquete, como dicen cuando compran un coche nuevo. Eso sí, de la talla XXXXL en adelante porque la cosecha de gochos está siendo buena y ya somos uno de los primeros países exportadores de colesterol. El comistrajo no lo trabajamos. Concretamente somos el segundo país en producción del colesterol malo, después de la Granja San Francisco.
Al asunto, que me vuelvo a esnortar. Parece que lo de Doña Leti&herederas no es reversible. No tiene marcha atrás, como la furgoneta de Cardín. Y ya estamos estudiando la incidencia que va a tener en el turismo local. Antes veías a un paisano con pantalón corto, bisera del Caudal de Mieres o del SOMA UGT y una cacha que acababa en una cabeza de serpiente y era un veraneante asturiano (turista rural por el plan nuevo del bachillerato) y ya entrabas en conversación.
¿Ahora? Vienen con sombrero, pajarita y una señora de color (generalmente negro) que le lleva al nieto al Ateneo?
- Qué, ¿asturiano?
- De Oviedo, de toda la vida. De los Rocasolano de siempre.
Pon jodiola. Crecen como los cabrones, sin necesidad de abonarlos. No hay más mandanga. Se acabó el sueño. Una cosa es que vengan a veranear y otra que quieran intercambiar fluidos. Nos habíamos ilusionado, incluso se habló de darles el Puerto de Pinos, pero no se avienen a razones. Ya decía Vina: «Es una pena porque las rapazas parecían poco estrozonas».
La más dura fue Cata la del tío Lloramingas. «Mira, yo otro revés no lo aguanto, a los míos los llevo a que los inseminen y que sea lo que dios quiera».
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