Nacho Barrio

¿Qué dicen los movilitos?

07/08/2026
 Actualizado a 07/08/2026
Guardar

«Esto es para salir en el Proa», que diría la abuela de una buena amiga. El caso es que uno pasa tanto tiempo con el móvil que acaba cansándose incluso de ver contenido creado expresamente para que no puedas dejar de verlo. El amigo Soto, que pese a ser dos años más joven siempre ha demostrado bastante más lucidez que uno, suele decir que Instagram y TikTok son «el pienso para humanos». Cada vez me cuesta más llevarle la contraria.

En plenas vacaciones, el calor y el sudor decidieron ponerme a prueba. El móvil resbaló de la mano y cayó en cámara lenta, de canto, para darle más dramatismo a la escena. Después llegó esa muerte lenta, agónica y bastante absurda que todos conocemos. Primero aparecieron unas manchas violetas. Luego media pantalla dejó de obedecer. Doce horas más tarde ya no había conversación posible con el aparato. Defunción oficial.

Lo curioso es que, al apagarse la pantalla, pareció encenderse todo lo demás.

Tengo otro amigo que, cuando nos juntamos la cuadrilla de siempre, lanza la misma pregunta en cuanto ve a tres mirando el teléfono al mismo tiempo.

– ¿Qué dicen los movilitos?

La frase siempre funciona. Hay una especie de vergüenza colectiva. Los teléfonos vuelven al bolsillo y la conversación recupera el sitio que nunca debió perder. Arreglamos el mundo, discutimos de fútbol, recordamos historias que seguramente ocurrieron de otra manera y nos reímos de las mismas tonterías de hace veinte años. Resulta que el algoritmo todavía no ha inventado nada que mejore eso.

Hemos convertido en necesidad una herramienta que nació para acercarnos y que demasiadas veces termina aislándonos. Yo el primero. Hay días en los que uno consulta el móvil sin saber siquiera qué busca. Como quien abre la nevera cinco veces esperando que aparezca algo nuevo por arte de magia.

Así que el accidente tuvo algo de cura inesperada. Aquellas doce horas sin pantalla fueron también doce horas mirando bastante más alrededor. Descubrí que en las terrazas todavía hay gente que habla sin consultar el móvil entre frase y frase. Que las plazas siguen teniendo conversaciones interesantes y que el aburrimiento, ese al que tanto miedo le tenemos, a veces solo es el paso previo a prestar atención a lo que tienes delante.

Ahora mismo termino esta columna escribiéndola en una conversación de WhatsApp porque el movilito decidió hacer puenting sin cuerda. Cuando la envíe, le pegaré un buen sorbo a la Cruzcampo que tengo delante en una plazita de Jerez. No habrá pausa entre ustedes y la cerveza. La prioridad obliga. Y, por alguna razón que la ciencia aún no ha explicado, esta cerveza solo sabe así de bien aquí.

Esto es para salir en el Proa. Ya me dirán ustedes si no.

Añadir La Nueva Crónica como fuente preferida de Google de forma gratuita

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora
Lo más leído