09/04/2026
 Actualizado a 09/04/2026
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El que no esté a gusto en León por ahí tiene la estación. Este popular dicho, ligado eternamente a la emblemática estatua de Guzmán por señalar desde su atalaya al otro lado del río, es fiel reflejo de la personalidad de quienes habitamos este nuestro terruño. Somos hospitalarios al máximo y no nos importa compartir nuestras joyas con todo el mundo, pero de ningún modo estamos dispuestos a cambiar nada en beneficio de otro pese a que ello nos ayude a mejorar a todos. Esto es lo que hay. O lo tomas o lo dejas. Si no te agrada, puerta. 

¿Qué no te gusta mi tapa? Date la vuelta, será por bares. ¿Qué sólo tienes esto de tapa? Adiós, será por bares. 

¿Qué no te gusta el botellón adosado a Genarín? Pues a la procesión de al lado, aunque te puedan tirar un cristal a la cabeza. ¿Qué no te gusta la procesión? Pues al botellón de al lado, aunque puedas molestar a quienes procesionan con fe, pero lo que aquí nos resulta intolerable es que el entierro de Genarín no haya podido ir por la plaza del Grano o que algunos cortejos cofrades hayan tenido que cambiar mínimamente su horario para evitar males mayores.

¿Qué vienes al pueblo a hacer una ruta de montaña? Perfecto, pero cuidado con interferir en el ecosistema de quienes estamos aquí todo el año o con quitarnos la mesa en la cantina a la hora del vino.

En definitiva, lo dicho al inicio. Si no te agrada lo que hay, puerta. Y ocurre lo mismo –cómo no– cuando hablamos de la cosa pública de este nuestro terruño en general y de los socialistas en particular, porque Javier Alfonso Cendón ha acabado superando a Isabel Carrasco, que no podía ni ver por delante a compañeros como Juan Martínez Majo o Antonio Silván y les llamaba de todo, pero sabía perfectamente que tenían que estar cada uno en su sitio para que al PP le fuera bien.

Tristemente, no tiene esa misma conciencia de partido el líder provincial del PSOE, que le enseña la puerta de salida una y otra vez a José Antonio Diez, pese a que ello implicaría casi con seguridad perder tanto la capital como la provincia. Y todo por denunciar que a León no le ha ido bien dentro de este nuestro engendro autonómico pese a reconocer los recientes avances en los proyectos de la Junta que llevaban dos décadas durmiendo el sueño de los justos. Y todo por denunciar que el Gobierno sigue sin hacer lo propio con los suyos. Y todo por plantar cara a los jetas, vagos y chupones que había dentro de su partido en lugar de compadrear con ellos desde los adictivos y agradecidos escaños de Madrid.

Cendón está mucho más cómodo allí, sin gestionar nada, sin afrontar problemas, sin dar la cara ante quienes le votan o no le votan, sin otra preocupación distinta a la de ser capaz de aplaudir y asentir al mismo tiempo. Quizá por eso le hizo caso a Guzmán y es usuario habitual de la estación.

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