Sumamente complacido salía Óscar Puente de lo que le hizo Silvia Intxaurrondo; «así da gusto», soltó con la mastuerza sinceridad que le caracteriza. Un «qué gozada, maja» hubiera sido incluso más fiel a lo que acababa de disfrutar el portero de la Moncloa. Considerar entrevistas o periodismo a lo que en TVE se hace, es tanto como hacer lo propio con una charleta mamporrera de los óscares. «Después de esta semana negra, el Partido Popular ha pedido su dimisión basándose, subrayaba usted, en un bulo manifiesto, grotesco, publicado por el diario El Mundo, ¿cómo hacen frente a la campaña de intoxicación en marcha?», hilaba de una a otra la ministra de propaganda para el ministro de transportes, con su dinero, querido lector, en el plató de la televisión pública privatizada por causa de fuerza mayor.
El ministro ha ido a rebufo de las investigaciones periodísticas y técnicas sobre el accidente ferroviario que arrebató 45 vidas. Taponando, que no explicando, adaptando el relato exculpatorio a lo que el público conocía en cada fase. Recordemos que comenzó calificando la tragedia de hecho inexplicable y abrazándose a la exitosa estrategia del apagón; se iba a tardar mucho muchísimo en conocer las causas. Ni dos semanas y ya se ha verificado que el descarrilamiento del Iryo se dio por un defecto en las vías, que decían bulo inicialmente. Y ahí sigue gustoso en charlas de amigues desdiciéndose y levantando las cejas extrañado de que no le secunden.
Mientras, nuestro Pedro se vanagloriaba de si mismo en un mitin de cheerleaders, qué buen contexto, porque «las tragedias suceden» y él que iba hacer si sólo es presidente del gobierno. Como en la Dana. Es que a ver si se enteran de una vez que él está ahí, nada más. Puente es el chaleco antibalas, el escudo para que ninguna gota de sangre llegue a manchar la chaqueta Springsteen del jefazo. De su éxito o fracaso despenderán las posibilidades sucesorias frente a un Bolaños sonriente desde la tribuna. ¿Las víctimas y familiares? Bueno, ya se callarán, que en esta ocasión no habrá militantes de Compromís para apropiárselas.