Este pasado viernes 30 de enero se celebraba el Día Mundial Escolar de «La no violencia y paz», día que desde 1964 se marca en el calendario mundial para conmemorar la muerte de una de las figuras mundialmente reconocida por su lucha a favor de la paz: Mahatma Gandhi.
Malos tiempos para hacer balance del seguimiento de sus consejos. En Ponferrada se eligió hacer el sábado 31 una concentración en la avenida de La Puebla que acabó en marcha hasta la plaza del ayuntamiento, convocada por la plataforma de jóvenes Bierzo Antifascista, la Red de Apoyo a Palestina y a la que nos sumamos entre otros, la Unión Comarcal de CCOO. Justo esa mañana, un cruel ataque con bombas mataba a más de treinta personas en Gaza, entre ellas varios niños.
La vida sigue.
Algunos y algunas, se preguntan qué hace un sindicato protestando ante la masacre de un pueblo, argumentando que si sus leyes, que si sus normas. No podemos defender ni compartir las normas o leyes que vulneren los derechos humanos, por supuesto, pero ¿qué culpa tienen los niños? ¿qué culpa tienen los trabajadores y trabajadoras sepultadas por las bombas por el único crimen de intentar ganarse la vida? Después del exterminio atroz que ha sufrido el pueblo palestino, los trabajadores y trabajadoras de nuestra comarca no podemos permanecer en silencio ajenos a esta tragedia. La suya, podría ser algún día la nuestra.
En la sede de CCOO Bierzo sigue ondeando la bandera con el lema «Libertad para Palestina» y seguiremos denunciando la «tregua trampa» orquestada por el genocida Netanyahu y el fascista Donald Trump, que recientemente se ha saltado la legalidad internacional, secuestrando al presidente de un país como Venezuela, haciendo de este país un protectorado, amenazando con invadir Groenlandia, asfixiar a Cuba e instaurar una ley marcial contra la inmigración en su país, no permitiendo que sus ciudadanos y ciudadanas ejerzan su derecho de protesta, llegando incluso a asesinarles. Y no estamos hablando de la dictadura de un país subdesarrollado. Hablamos de un país que es la primera potencia militar y económica que, por cierto, lo es por todas las personas inmigrantes que contribuyeron con su trabajo a esa consecución y que ven como hoy se persigue a sus descendientes. También le hemos escuchado banalizar con el exterminio palestino, sobre hacer un «oasis turístico» de la zona. Esas son las políticas que aquí se idolatran por parte de la ultraderecha.
La legalidad ha de ser la guía incuestionable para la solución de los conflictos y no la fuerza.
Porque al final, ese modelo de convivencia se traslada también a lo doméstico y cercano. Quizás en un futuro no muy lejano, volveremos a los «duelos al amanecer» para resolver los partes por accidente de tráfico, problemas por veceras de riego, siniestros del hogar…etc.
¿Para qué perder tiempo en el juzgado o dinero contratando una póliza de hogar, pudiendo resolver las diferencias a palo limpio?
En el calendario ya existen días y días para celebrar todo tipo de acontecimientos. Sin embargo, todo lo que tenga que ver con paz y convivencia debemos darle la importancia que merece. Nuestros hijos e hijas no merecen ser testigos de una auténtica involución de los derechos humanos.
Por nuestra parte, seguiremos apostando por la paz entre los pueblos y denunciando cualquier acto genocida y fascista, desde La Puebla hasta el ayuntamiento o desde el río hasta el mar.