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Pronóstico electoral

19/06/2016
 Actualizado a 12/09/2019
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Me escriben amigos leoneses escandalizados por una noticia que ha recorrido estos días la ciudad: la negativa del Obispado de León a ceder el viejo Seminario, hoy ya sin seminaristas, como la mayoría (vocación se escribía con b, no con v, cuando los seminarios españoles estaban llenos), para acoger una subsede del Museo del Prado madrileño con el argumento de que se lo había ofrecido hace tiempo al Ayuntamiento para acoger el futuro museo de la Semana Santa leonesa (no sé si del Entierro de Genarín también). Sorprendido de la barbaridad, acudo a mis informantes en la ciudad, que me dicen que una vez más se trata de una noticia falsa y de que lo de la subsede en León del Museo del Prado es otro culebrón más de los muchos que prosperan alrededor de la Catedral y en el Barrio Húmedo a falta de perspectivas políticas y económicas de más enjundia, como Biomédica o la Escuela de Pilotos de Aznar, que nunca vieron los leoneses. Parece ser que el Museo del Prado ni siquiera ha considerado nunca la posibilidad de abrir una subsede en León ni en ninguna otra ciudad de las que ya se habrían ofrecido para ello.

Como se acercan las elecciones, miro en la prensa digital las propuestas de los partidos para León. La mejor, como siempre, es la del PP, que se reivindica por boca de su presidente regional, sin temblarle el pulso, como defensor de la causa de la minería después de que su partido haya acabado con ella. Da igual: seguirán votándolo.

En páginas de Sociedad, las noticias negativas se suceden sin que ello afecte tampoco a los electores. Baja la Ponferradina, baja el Astorga, la Cultural no sube una temporada más, arden las casas y las pocas fábricas que quedan (sin empleados, por cierto: la mayoría de ellos son autónomos), los jóvenes continuan huyendo, los ganaderos cierran sus granjas de leche, la despoblación de la provincia aumenta de día en día… No importa: los que quedan seguirán votando a los mismos; les va tan bien con ellos al frente…

Recuerdo a mi cuñado malagueño, que se extrañaba al principio de que en León todo el mundo esté siempre pendiente del pronóstico del tiempo. «¡Si ya lo saben! – exclamaba – Malo. Va a hacer malo, como siempre…».

¿No estaré yo haciendo lo mismo preocupándome por el futuro de una provincia que es ya un cadáver político y económico? ¿Seré yo un pesimista recalcitrante pensando que los leoneses volverán a votar a los mismos de siempre (a uno menos, pues hasta un diputado han perdido desde las últimas elecciones al haber perdido población), esos que les han llevado a la ruina?
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