Algo parecido deben contarles sobre el oficio de candidato al que muchos están contratados como fijos discontinuos. Cada cuatro años hay que presentar el mismo programa electoral con retoques llamativos por novedad o insistencia. Es la única razón para una precampaña plagada de plagios, emperrada incluso en repetir fracasos. El candidato del PSOE de Burgos propone un bono cultural local joven de 200 euros después de que el bono Sánchez acabara en videojuegos, tráfico de libros y devoluciones para conseguir efectivo. En Valladolid el PP se aferra al sueño del soterramiento que consideran inviable los expertos. Y en León José Antonio Diez se trajo a Reyes Maroto para volver a prometer la segunda fase del Parador sin plazos ni presupuesto.
Vivimos dos precampañas superpuestas, la de las municipales y la de las generales de fin de año, y el gobierno Sánchez a contracorriente tiene voracidad de propuestas. Como no se fía de las de Podemos y hay que anunciar a diario se las plagia al PP y a las autonomías como sucede con el aval de las hipotecas o interrail español. No hay que obsesionarse con la originalidad pero tampoco dejarse caer en la mediocridad del remedo. Pero para eso hace falta audacia, valentía y proyecto. Que el fin sea gobernar y no solo estar en el gobierno.
Añadir La Nueva Crónica como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.