Primeras personas del plural

25/07/2026
 Actualizado a 25/07/2026
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No pretenden ser estas líneas una celebración del ‘nosotros’ en detrimento del ‘yo’. Tampoco un guiño a la columna que hace unos años le dedicó JuanCruz a Soledad Gallego-Díaz en El País. Ni siquiera una reflexión filosófica ni de ningún tipo. Tampoco tengo claro que sea esto una opinión.

Se tratan estos párrafos del fruto inmediato que se cosecha tras la siembra de la observación. Y es que hoy –ayer–, eliminando todavía el cuerpo los resquicios de la dopamina con que le intoxicó el pasado domingo, con el mundo entero recuperando ya su lóbrega forma original tras el reseñable partido y habiendo disfrutado yo de unos cuantos capítulos de ‘Ted Lasso’ –como supongo habrán hecho muchos tras el interludio–, creo que es el primer día que no escucho una primera persona del plural. 

Debe de ser algo psicológico: esas terminaciones en ‘–amos’, ‘–emos’ o ‘–imos’ que centellean hasta en los espíritus más solitarios, poco acostumbrados a sentirse parte de algún grupo. Esa emoción colectiva, resultado del triunfo de un grupo que es lejano y cercano a la misma vez.Esas voces rasgadas por gritos de celebración; por victorias conseguidas con ímpetu de unión.Esas primeras personas del plural que suenan dulces, nada sintéticas; que suenan firmes con un tono natural. Esa alienación inocente en el uso propio e inusitado de la primera persona del plural, cuando ni siquiera te apasiona el fútbol y de sus tácticas estratégicas muy poco tienes que comentar. 

Debe de ser psicológico ese final abrupto que sucede en un instante con la aparición del dichoso ‘ellos’. Ese pronombre maldito –«¿ellos quién?Buena pregunta»– que subyace de los cánticos que ya no tienen nada de festejo; proclamados por jóvenes imberbes que han vivido conscientemente por primera vez la victoria de la selección masculina de su país en un mundial. Ese ‘ellos’ que sustituye adoctrinado al ‘nosotros’, que empieza a sonar distinto, a diluirse entre tanto pronombre.

A escocer en las gargantas que antes abrazaban al otro con la primera persona del plural.

De ahí el título de este texto algo abigarrado. De ahí el plural de las primeras personas del plural. Ya han vuelto a ser más de una y las que hay, como siempre, mal avenidas.

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