Por algún motivo se me ha colocado el sambenito de que tengo muchas vacaciones, una falacia que por más veces dicha no termina de convertirse en cierto y es que no solo no tengo muchos días de descanso(exactamente los que me corresponden al menos hasta la próxima legislatura) sino que tengo muchos menos de los que merecería ante la cantidad de inputs que tengo que gestionar en este nuestro periódico. A su correo electrónico llegan cada día decenas de mensajes con informaciones en las que le va la vida al remitente, pero que debe comprender que no siente como tal el receptor. Especial mención merecen los gabinetes de prensa, con genialidades como mandar notas embargadas a una hora poserior a la que llega el correo («haciendo que me hago la interesante», pensarán), adjuntando fotos difuminadas o sin encuadrar y, lo más duro de todo (qué necesario es haber trabajado en algún sitio antes de pisar un gabinete), con textos en PDFque deberían suponer por sí mismo un ‘red flag’ de manual. Si a eso le sumamos las llamadas telefónicas que deberían de ir dirigidas a policía, ayuntamientos o vaya a saber usted quién (muchas veces finalizadas con la coletilla «investigad ahí, que es un tema») a uno le da más bien poco tiempo a trabajar asuntos que ciertamente merezcan la pena. Tampoco nos vamos a engañar, es difícil ser periodista y no desanimarse cuando el tema que te lleva escribir tres días tiene menos visitas que la apertura del último supermercado en el último barrio de la ciudad. Curiosamente la temida Inteligencia Artificial puede jugar a favor en este sentido, encargándose de la purrela y dando tiempo a hacer otras cosas, pero no sé por qué sospecho que en las redacciones no se está utilizando exactamente para eso. En fin, que estas cosas, como las indirectas y los enfados entre periodistas por saber quién ha dado una exclusiva o quién ha contado un tema antes, tengo la sensación de que muchas veces solo nos importan a nosotros y que a usted, el lector, lo único que realmente le importa es que le cuenten la verdad, incluso si es un poco más tarde. Así que en esto estamos, que las vacaciones esta vez sí que se han acabado. Empezamos (otra vez).
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