Imagen Juan María García Campal

Por doquier, ovación cerrada

09/07/2025
 Actualizado a 09/07/2025
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Me ha encantado este fin de semana. Pocas veces ha habido uno tan esclarecedor y enriquecedor en lo político y, aún más, en lo concerniente a conocer algo más de la denominada «amnesia voluntaria» en la que, por azar (no leer Aznar… ¡todavía!), tenemos verdaderos especialistas en este país. En lo político y mirándolo bien, es decir con lentes de necesario y virtuoso optimismo superlativo, este ha sido un fin de semana absolutamente español, españolísimo diría; de un españolismo orgulloso, contento y esperanzado. Y no añado la ‘r’ final porque, se sabe, vivo instalado en el agnosticismo civil y más de una vez he pensado y pienso que daño, daño, lo que se dice daño, más que la realidad lo hace la esperanza. Vivir es una espera y sabemos cómo acaba. Si no, tiempo al tiempo. Mas, regresando al, en moderno, ‘weekend’: no me dirán ustedes que no sintieron, en algún momento de él y miraran desde donde miraran para donde miraran, ora para la diestra izquierda, ora para la siniestra derecha, el cosquilleante alborozo de escuchar por todo el solar patrio el eco de la palmaria alegría de una ovación cerrada. ¡Qué unánimes fes! Si no fueran los caretos diríase que, en unos y otros, ya se había obrado el milagro de la regeneración pública y patria. Mas… ¡Quia!

Me parecieron pocas las explicaciones dadas por Pedro Sánchez a su Comité Federal, es decir, de puertas adentro. De unas puertas adentro que, por todo lo sucedido hasta el mismo sábado con el caso Francisco Salazar, parecen ser las de un local poco y mal ventilado. Por más que se esté de acuerdo con lo mucho avanzado durante su presidencia, no son suficientes las peticiones de fe, son necesarias explicaciones y medidas políticas eficaces contra la corrupción (corrompidos + corruptores). Veremos hoy.

Y si las explicaciones de uno me supieron a poco, de cínica amnesia voluntaria me parecieron las intervenciones pretendidamente moralizantes de Aznar y Rajoy en el Congreso Nacional del PP. Conviene tener memoria y, a poder ser, vergüenza política. No hare lista de casos y cosas ya sentenciadas o pendientes de tal. Pero, por favor, un poco de pudor no les vendría mal a tales personajes. Por otra parte, que el PP se haya abierto de par en par al pacto postelectoral con Vox (yo no quiero, pero si no puedo…) y sus planteamientos clarifica tanto la esencia del PP que, incluso y en mi opinión, se les puede volver en contra, que tiempo es tiempo y números son números. ¡Ay ese tranvía llamado deseo!     

¿Lo de Vox? Asco. ¡Salud!, y buena semana hagamos… ¡Y tengamos!

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