Reconozco que la noticia me produjo una inesperada sensación de tristeza. Ha muerto Ponderoso, uno de los dos osos que durante más de treinta años vivieron en el Coto Escolar. Siempre tuvo cara de bonachón, a pesar de que el diminuto recinto en el que pasaba todas las horas de todos los días de todos los años era absolutamente inadecuado para él (y para su compañera Luna).
Todavía recuerdo el día en que lo vi por primera vez en 1991, recién llegado al Coto Escolar, en una visita organizada por el Ayuntamiento para que los periodistas lo conociéramos. Era un animal precioso y con el tiempo se convirtió en un oso pardo de un tamaño considerable. Durante décadas llamó la atención de pequeños y mayores, especialmente de todos los escolares que pasaron por los campamentos de verano. Hasta hace pocos años era habitual ver animales salvajes en cautividad; otra época, felizmente superada.
En julio de 2025, por fin, Ponderoso y Luna pudieron ser trasladados a un lugar más idóneo para vivir, el refugio Bad Füssing, cerca de Munich. Por fortuna, la jaula de 20 por 20 metros quedó atrás, dando paso a un bosque convertido en un santuario refugio para plantígrados, un entorno natural de semilibertad, con veterinarios y cuidadores y especializados. Ponderoso sólo ha podido disfrutar durante un año de su nueva casa. Con 35 años ha fallecido, más que nada de mayor, pese a que tenía algún que otro achaque propio de la edad y de su precario modo de vida durante tantos años.
Ahora Luna está de luto. Extraña a su compañero de 300 kilos y lo está pasando mal. Requiere especial atención de los cuidadores de Bad Füssing, que están llevando a cabo actividades «de enriquecimiento ambiental» para mantenerla entretenida. Luna también tiene una edad, no se sabe exactamente pero unos 33 años. A ver si ella tiene más fortuna y puede disfrutar de su nueva vida durante unos cuantos años más.
¡Hasta siempre Ponde!
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