David Iglesias

Pollán y el Papa

Periodista
11/06/2026
 Actualizado a 11/06/2026
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Tiene el destino mucho de casualidad. Porque tan pronto impide a miles de jóvenes catalanes acudir a ver al Papa al coincidirles con la PAU, como siembra en León XIV la idea de ponerse el nombre del último Pontífice que vivió una revolución. En su caso, la industrial. En el de ahora, la de los drones y la IA. Y es que abrir la app de cualquier red social ahora mismo significa asomarse a una marea de contenido creado de forma artificial de la que nada puedes creer. Esto, por suerte, tiene alguna excepción gracias a los eventos que sí logran difundir contenido real y humano. Como la visita de Prevost, que aporta calma y convicciones en un mundo sin ellas. Como los conciertos de un tal Benito que ni canta ni hace nada, pero que ha ganado el relato de lo social. Como el mundial de fútbol que hoy comienza, que no es más que otra religión, con pastores, oraciones, templos, profetas y hasta algún que otro ‘dios’ que se despedirá de la pelota y que tiene el mismo nombre que el Papa, aunque uno sea blanco y el otro fuera blaugrana. Iconos ha habido siempre, pero hoy quizá los necesitamos un poco más. Ycuanto peor está el mundo, más caótico, violento, manipulado, robotizado, nacionalista y derechizado, más importante se vuelve creer en mensajes que pueden devolver al humanismo a esta humanidad tan anestesiada, narcotizada y pinchada por alguna hormona de autodestrucción. 

Ese destino del que hablaba hace que la visita de un Papa a España después de 15 años llegue en un momento en el que parte del arte, la cultura y la sociedad en general parece que mira un poco más hacia lo espiritual, hacia lo popular, hacia lo esencial. Y muchos quizá nunca pensaran que esas ideas se las recordara la Iglesia, pero visto lo visto... Con el tufo que emana desde la Tierra, sí que parece más que necesario alzar la mirada. Y esa casualidad provoca que hoy, a la misma hora en que el Papa dará una lección desde Canarias a las derechas del mundo insensibilizadas con los migrantes, la ultraderecha será vicepresidenta de Castilla y León con el señor Pollán de la mano de la democracia cristiana, tragando esta última con el lema de la prioridad nacional de los xenófobos que reniegan –por segunda vez consecutiva– de un Papa que viene a defender lo mismo que siempre debió representar la Iglesia, aunque no siempre lo hiciera. Mientras, algunos se burlan del arzobispo de Madrid por «progre» y organizar una visita vaticana más enfocada a lo social y los jóvenes que a lo litúrgico y los defensores del Valle. No parece entonces que pueda ser compatible votar a Vox y alzar a un tiempo la mirada hacia el Papa.

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