Imagen Juan María García Campal

Poemas por Vidas, gratitudes

24/02/2016
 Actualizado a 14/09/2019
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Me educaron en la gratitud a las pequeñas cosas de la vida: una aurora, el olor de la tierra húmeda, un ocaso, la belleza animal; y, aún más, a las personas que me regalasen un afecto, una sonrisa, una enseñanza, una corrección o la grandiosa confianza de sus lágrimas; a las que con su saber, su buen hacer me ayudasen a mejor poder ser yo. De ahí hoy esto que, sin duda, también rubricarían los otros nueve (poetas ellos –yo soy escribidor de renglones cortos–: Charo Acera, Carmen Busmayor, Azarías DLeyre, Charo de la Fuente, Juan M. Martínez Valdueza, Inocencia Montes, Marta Muñiz Rueda, Felipe J. Piñeiro y Ana del Río) autores del libro ‘Poemas por Vidas’ que recoge los leídos el pasado 27 de enero en el Palacio de Conde Luna, en recital organizado por Plataforma de Apoyo a los Refugiados de León.

No nos vinimos arriba tras el recital, no. Nos vinimos abajo pues aún la bondad y belleza del acto, estas no eran suficientes; que estos tiempos tan crueles para tantas personas exigían mucho más que buenas intenciones y palabras, que era preciso saltar, navegar de la emoción a la acción, de materializarlas… en ayuda contable y sonante, para quienes huyen de guerras, fanatismos e insoportables condiciones de vida en busca de refugio y seguridad. Nos hicimos utensilios en manos de PublicarYa.com y de Proactiva Open Arms, quienes, desde el principio, nos animaron a ello. A ellos mis, nuestras primeras gratitudes.

Pero muchos más la merecen. Aquí va a la Plataforma que, aún el número y calidad de poetas de León que, sin duda, se habrían sumado entusiastas a su propuesta,nos privilegió a nosotros; a Aurora Baza, concejala del Ayuntamiento que no regateó atención para sacar la presentación del libro adelante; a todos los medios de comunicación que se hicieron eco de ‘Poemas por Vidas’; a Juan Luis García Diez (juanluisgx) que diseñó la portada sobre una pintura de Charo Acera y una fotografía de Marcelo Oscar Barrientos Tettamanti; a Juan M. M. Valdueza y Alfred Kova que maquetaron los textos; a Lucía González y Paula de la Calle que atendieron las ventas, a Lara Esgueva, que peleó con las tecnologías y el fantasma del palacio y a Antonio Garrido que la ayudó a conjurarlo. Y, cómo no, a los ‘guardianes’ del Palacio: a Flor Vega, a Luis Cuesta y a Genaro Hurtado por su buen, inmejorable hacer.

La verdad, quienes han comprado o adquieran un ejemplar del libro serán mucho más solidarios que cada autor en dicho ejemplar, así que a ellos, también mis, nuestras, gratitudes.

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