Igualmente, esta provincia tampoco debe cortarse en reclamar ante los cinco cantamañanas de San Ildefonso que se juegan la Moncloa este domingo. Por ello, a los interlocutores leoneses que salgan agraciados en las urnas hay que exigirles que no sean pobres a la hora de pedir para su tierra. Que entre tanto adoquín se cuele un poco de carbón, que cansen a los políticos de Madrid, que les traigan de las orejas si hace falta al pueblo más perdido de la provincia para que vean un León que sobrevive con poca población y todavía menos alternativas laborales. Con menos servidumbre interna y con más listas abiertas no cabe duda de que elegiríamos mejor, pero con este buey de ley electoral tenemos que arar.
Pidiendo ‘el gordo’ a voz en grito nadie nos garantiza que vaya a tocarnos pedrea alguna pero tenemos que hacerlo aunque, como diría Sabina, solo sea por joder. Ambición como alternativa porque cuando terminen de repartirse los premios, en León, ni siquiera podremos conformarnos con eso de: «Al menos tenemos buena salud».
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