Angel Suárez 2024

La pobre Plaza del Grano

11/04/2026
 Actualizado a 11/04/2026
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No se puede tolerar que tengan lugar macrobotellones en el casco histórico de una ciudad medianamente moderna y civilizada.

El asunto ya no tiene que ver con un inexistente conflicto entre el entierro de Genarín y las procesiones de la Semana Santa leonesa, que pueden convivir sin mayores problemas, sino que se trata de una cuestión de orden público, de higiene y de protección del patrimonio histórico, en la que nuestras Administraciones hacen gala una vez más de la más clamorosa incompetencia.

Este año, las cofradías y hermandades cuyos actos se celebran en la tarde del Jueves Santo adaptaron sus horarios a las peticiones gubernativas a fin de minimizar riesgos. Por su parte, la cofradía de Genarín decidió no atravesar la Plaza del Grano, demostrando su intención de desvincular el popular entierro de la guarrada multitudinaria.

Pero el problema está lejos de solucionarse, porque al margen de los actos semasanteros, religiosos o profanos, durante todas las noches de esta Semana Santa –no sólo en la de Juevesh la Plaza del Grano se convirtió en un enorme estercolero y urinario.

La Policía Local emitió un comunicado en el que reconocía que para ellos era imposible evitarlo. Lo sabemos. Desde que Morano dejó la alcaldía nadie cuenta con que sirvan para nada más que molestar a la gente honrada que tiene que parar un minuto en doble fila. Pero las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de Estado no se agotan en la Policía Local de León. Antes de esta Semana Santa 11 colectivos, entre los que se encontraba la Junta Mayor de la Semana Santa, pero también varias asociaciones vecinales y de hosteleros, se reunieron con el Subdelegado del Gobierno para pedirle que se tomaran las medidas adecuadas. Al menos las mismas que se tomarían si Pedro Sánchez quisiera darse un paseo por el Barrio Húmedo y cuatro manifestantes trataran de acercarse para cantarle las verdades del barquero. Al menos las mismas que se tomaron cuando se aprobó la Ley antitabaco y fueron capaces de intervenir al mismo tiempo en todos los bares y pubs de León en los que alguien se encendía un cigarro.

La falta de voluntad política para solucionar este despropósito es evidente, y los leoneses no deberíamos tolerarlo.

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