Vuelvo al suco que me esnorté. La cosa era la caló, que así se dice cuando te aprieta en la retestera hasta que hablas idiomas que no conoces. Resulta que El Tumbao sacó del garaje el R8 Amarillo con asientos de skay porque dijo que iba a pirulear un poco por las fiestas patronales. Pero con esta calor a estrompatalego quién tiene paciencia para escuchar lo de la paca, la vaca, la jata, el tractor, que si Zetor, que si mejor John Deere, que si cuándo canta la orquesta ‘Cara de gitana’... Nada, ni caso, y jarra alante, jarra alante, se metió del orden de la decena de la rama del Larios con Tónica, la Eschepes de toda la vida que esas de ahora marranean mucho el combinado.
Y como del piruleo no hizo labor pues hizo una entresaca en varios bares de luces coloradas con señoritas que fuman, que ésas por mucho calor que haga te escuchan mi amol les hables de lo que les hables. Y se apretó otros cuatro o cinco cubalibres y subió las escaleras un par de veces y volvió como un ángel, sin ningún ataque de los lobos que te miden los cubalibres con una máquina.
Pero ¡ay amigo!, la calor, cuando se levantó por la mañana y se fue a duchar que entre el skay, "que cuece a dios", las subidas post-diálogo, los cubalibres, que tenía la zona acartonada. "Pero no solo los guevos, toda la comarca", le explicó al facultativo.
- Eso es que estás deshidratado.
Y lo tenemos combatiendo la deshidratación. Ya lleva otros ocho Larios/Eschepes, pero va al baño, se mira y dice:«Esto sigue acartonado, ponme otro».
La sanidad pública está muy mal.
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