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Personajes de nuestra histeria 7 / Sol

09/08/2026
 Actualizado a 09/08/2026
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¿Desea usted quedarse ciego por una causa excepcional? ¿Se va a perder uno de los magnos acontecimientos programados por el gobierno de su comunidad autónoma? ¿Ha localizado su mejor observatorio en los cientos de aplicaciones, webs y demás murgas informáticas que ofrecen lugar para localizar el sol en medio del barullo del crepúsculo agostizo? ¿Cuenta usted con las gafas adecuadas modelo CE ISO 12312-2 que bloquean el 99’999 % de la luz solar? ¿Qué hará con el 0’001 % restante? ¿Lo guardará ávidamente en sus pupilas o lo compartirá con los demás? ¿Posee usted un albergue ocupado a inmódico precio por una horda de astroaficionados estonios? ¿Bajarán los precios de los alojamientos una vez concluido el evento o se mantendrán a la espera de un nuevo eclipse? ¿Qué hará durante los ciento seis segundos de total ocultación solar? ¿Dejará de echarse crema protectora? ¿Se contratará un nuevo eclipse el próximo verano? ¿De qué se hablará el 13 de agosto? Y, sobre todo, ¿qué hará durante ese rato Marcos Llorente?

El eclipse va a llegaaaaar (léase con voz de Fernando Arrabal hablando del milenarismo).

El Sol, como saben, así con mayúscula, propiamente, es una estrella modesta. Y molesta, si se expone uno mucho rato y empieza a oler a quemado. Siendo como es también nuestra mayor fuente de energía cercana y, a nuestra escala temporal, inagotable, no hemos empezado a aprovecharla hasta hace bien poco y aún hoy lo hacemos con modestia, dudas y trabas, en general provocadas por quienes tienen intereses en seguir quemando madera, como los primeros humanos conocidos (el petróleo es un montón de plantas rancias). Es como tener calefacción en casa y prender una hoguera con los muebles. Para calentarse y ahogarse con el humo.

Cuando Zelda propuso tomar champán no quise explicar que llevaba ya un par de ‘rickeys’. Se estaba a gusto allí, el hálito de las primeras horas de la noche derramaba sobre todos nosotros un alivio narcotizante… (pausa de hidratación, modelo Scott Fitzgerald).

Datos. El Sol se mueve, por supuesto, a toda pastilla. Y la Tierra en su torno a algo más de 100.000 km/h, unos treinta por segundo, de ahí que el apagón dure poco. No nos enteramos de la movida porque llevamos toda la vida así, viajando en este bólido sin acelerones ni frenazos. Por otra parte, la temperatura del Sol tiene fama merecida –a menudo se refieren a él como la gran bola de fuego– pero ha de conocerse a estos efectos que una sencilla bomba atómica, cuyos ejemplares constan repartidos en todo el mundo con magnánima profusión, es capaz de alcanzar en el momento de su explosión bastante más calor que el mismísimo centro de la estrella. La ciencia avanza que es una barbaridad.

Postdata: como se nuble la tarde del día 12, Sánchez habrá consumado su pérfida venganza contra la España solariega y hostelera. Dita sea.

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