El caso es que el presidente que solo visitaba los servicios informativos de RTVE, la SER y La Sexta ahora se prodiga casi sin límite en medios y programas en una sobre exposición repentina y desenfrenada. Solo esta semana ha aguantado el trago de ser entrevistado en Onda Cero por Alsina (tras haber rechazado ir durante toda la legislatura), jugado en casa visitando El Intermedio y terminará el domingo volviendo a Lo de Évole. La que viene también incluirá regreso porque el presidente estará en El Hormiguero. A la vez vemos a Sánchez bilocado entrevistando él a sus ministros a lo Pablo Iglesias sin los molestos periodistas en el canal del partido.
Este giro radical en la estrategia mediática de La Moncloa evidencia una situación límite. Sánchez se ha bajado del pedestal presidencial que aconseja siempre una exposición limitada en campaña para recuperar la táctica de candidato presidenciable que necesita mostrarse y explicarse. El sanchismo busca una reconciliación imposible con el electorado. El mono de campaña es un santo Sánchez conciliador, humilde y guapo. Un mes de Pedro ‘el ubicuo’ no borra cuatro años de soberbia, veto periodístico y señalamiento intolerable a la prensa crítica con su gobierno.
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