Secundino

De la PAU, directamente, a la ‘selesalou’

19/06/2025
 Actualizado a 19/06/2025
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El martes, 3 de junio, empezaron los exámenes de la PAU (Prueba de Acceso a la Universidad) terminaron el 6 de junio. Ese fin de semana, el viernes 7, comenzó una fiesta especial, la ‘selesalou’ o «celebración de la selectividad en Salou», porque allí se han reunido la mayoría de los alumnos españoles que han pasado esta prueba. Después de firmar el último examen, recogieron su equipaje, el billete autobús y la reserva de alojamiento. Metieron en su pequeño trolley las sandalias, el bikini, la blusa y los pantalones cortos o la faldita… ¡Y a Salou! Allí están los futuros universitarios de toda España: Aragón, País Vasco, Rioja, Madrid, Navarra, Castilla y León. Incluso, asturianos y gallegos, se unen a esta fiesta juvenil. Llevan demasiado tiempo soñando con iniciar su mítico viaje a Salou «a darlo todo». Van «a lo que salga», sin programa. A las discotecas y a la playa para relajarse y disfrutar con sus amigos. ¿Qué quieren que les diga? Me dan envidia. Estoy seguro de que ninguno de ellos siguió las noticias en estos días, en las que toda España ha estado pendiente del televisor para analizar los quinientos folios del informe de la UCO o para sentir pena por el tono fúnebre de las palabras de nuestro presidente al verse sorprendido por el aluvión de corrupción de los más cercanos a él, «sin que él supiera nada». Mientras la situación política de España está en la portada de todos los periódicos del mundo, estos miles de jóvenes no se han enterado de nada. ¡Qué suerte tienen!

Todos ellos con los 18 años recién cumplidos o a punto de cumplirlos. Esta fiesta se inició hace una década y en la actualidad ha cogido unas dimensiones impresionantes. Todas las circunstancias son favorables para el éxito: En primer lugar, el número de alumnos. Tengamos en cuenta que en los tres últimos años vienen presentándose más de 300.000 alumnos españoles de 2º de Bachillerato a realizar las pruebas de la selectividad para acceder a la Universidad. En segundo lugar, las fechas encajan perfectamente. Son dos semanas, desde el siete al veintiuno de junio. Es aproximadamente el tiempo que necesitan los tribunales para corregir los exámenes y la entrega de notas suele coincidir con la vuelta de la playa. Además, en el mes de junio los hoteles de Salou solían quedar vacíos. Los operadores turísticos o turoperadores, que huelen el éxito a mucha distancia, se dieron cuenta rápidamente de este chollo y no desaprovecharon la ocasión. Desde el 2023 son más de 50.000 alumnos de segundo de bachillerato los que pasaron por Salou una semana en estas fechas. 

Esta fiesta estudiantil se está convirtiendo en un evento célebre que «ha venido para quedarse». Lo he vivido muy de cerca en los últimos años poque, por suerte o desgracia, mi aparamento en Salou está en el centro de la movida nocturna. De repente ha cambiado la fisonomía y el panorama de esta zona de la Costa Dortada. Pasamos del silencioso Inserso a los alegres y ruidosos ‘preuniversitarios’ que están en el mejor momento de sus vidas. Desde mi terraza oigo cada poco el repiqueteo de las ruedas de estos carritos arrastrados por un grupo de jóvenes a lo largo del paseo Jaime I. Sus trolley van casi vacíos pero sus almas están llenas de sueños y planes. Posiblemente estos días serán los más esperados de sus jóvenes vidas. Vienen a ser fiestas iniciáticas con posibles experiencias decisivas. Estoy convencido de que llegará a ser muy raro que un alumno termine la selectividad y no se vaya con sus amigos a disfrutar de estos días tan señalados.

Mi apoyo total a esta reciente movida juvenil porque no corre peligro de masificación al ser sólo los preuniversitarios en el año que cumplen 18 años, no está ‘maleada’, la veo limpia y elegante, sin problemas de alcohol, drogas o sexo, menos aún de violencia. Por otra parte, en esta quincena de junio aún no ha llegado a Salou el turismo familiar y es maravilloso saber que los autobuses de Plana o Hife están haciendo su agosto, que los hoteles y los apartamentos están a tope o que las terrazas y discotecas están colapsadas. El horario de estos alumnos en la ‘selesalou’ es muy sencillo: La noche se la pasan en la discoteca hasta su cierre, a las cuatro de la mañana. A esa hora las calles están llenas de música, canciones y alegría. Cuando amanece se meten en la cama hasta el mediodía. Después de comer, a la playa toda la tarde hasta la cena. Estos jóvenes no pierden el tiempo en mirar escaparates. Su única compra es en el supermercado; simpática, por cierto. Si lo vieran sus madres... 

He pasado mi vida entre estos alumnos. A sus dieciocho años, yo dudo que sean conscientes de que están viviendo el año más brillante y maravilloso de su vida. Me encanta verlos felices y relajados, paseando en grupos muy numerosos por las calles de Salou. Se lo tienen bien ganado. Me gusta contemplar su alegría y sus gritos en las terrazas. «Muchachos, disfrutad de la «selesalou» y que a la vuelta tengáis sorpresas positivas en vuestros resultados de selectividad».

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