Un consejo, que sois muy de tomar decisiones y después pasa lo que pasa:El Parte (lo que ahora llaman Informativos pero bien harían en volver a llamarlo Parte, y juez) hay que verlo en la taberna, allí sí te enteras y cultivas el sentido crítico, que buena falta nos hace.
Cuando comencé a cultivar la disidencia iba a ver el Parte con An Gelillo, el fundador del Grupo de Filósofos de lo Rural sin Obra Publicada, y oye, él parecía que escuchaba con atención, ni gutía cuando hablaban, pero cuando acababan y ponían la música de ir a otro asunto el bueno de Gelillo dictaba sentencia de lo anterior:
– Sí por los cojones; musitaba y le daba media vuelta a la boina, por lo que cada dos vueltas volvía a su ser natural, la gorra, que An se iba encendiendo.
Si lo ves en la taberna, que deberías, estate atento porque a cada cosa que cuenten aparece uno que dice «ostia, pero si esos son de León».
Yése es el momento de aprender, según responda el personal conoces al personaje.
– Coño, no sabía yo que eran de León ¿De dónde?
Cara.
– No me jodas, que van a ser de León, jamás en la vida lo había escuchado.
Cruz.
O cara y cruz a la vez que también se puede. Cuando secuestraron a Melodie decía el periódico de Madrid que el jefe era de Puebla de Lillo y p’allá me mandaron, «vete tu que conoces allí luchadores». Ni luchadores ni leches, allí todo el mundo negaba, ése de aquí no es, será un error.
Pero en el mismo lugar, en otra ocasión, andaba por allí uno de muchas perras, Conde aunque no noble, o sí, quisió, de Don Emérito cualquier cosa. Estaba en la barra con sus colegas y uno, que no se si no será ahora el presidente del Bayer de los Caídos, levantaba la voz: «Pues hay gente que le molesta que venga don Conde a pasar unos días y le de vida al turismo rural». Y como nadie gutía, pues insistía.
Hasta que Tomás, el luchador, que cojeaba de la otra pata, y mucho, ya no aguantó tanta indirecta y fue al grano, como era él, como si se fuera a agarrarse con Juanito Hidalgo.
– Pues mire señor, que seguramente no está entendiendo nada pero la cosa iba para mí. Pues le voy a decir una cosa, no tiene razón el provocador, yo valoro y mucho que venga usted a potenciar el turismo rural; un hombre que tiene cama pagada en Alcalá Meco y viene a pagarla aquí...
– Mira, esos que echan a la mujer de casa son de León.
– No me jodas, tú estás mamao, ¡qué van a ser de León!
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