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El Papa, personaje incómodo

21/04/2026
 Actualizado a 21/04/2026
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Decir que el Papa es un personaje incómodo no es ninguna novedad, aunque estos días sean noticia las palabras no demasiado cariñosas que ha dedicado el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, al Papa León XIV. Ya el primer Papa, San Pedro, resultaba bastante incómodo para los judíos, que le prohibían predicar, lo metieron en la cárcel y le azotaron. Otro tanto le ocurrió con las autoridades romanas, que también lo encarcelaron y lo condenaron a morir crucificado. El mensaje del Evangelio le costó la vida al propio Jesús y se entiende que pueda ocurrir lo mismo con sus seguidores. Resultaba poco grato a los dirigentes de aquella sociedad, que dejaba bastante que desear. Y no es de extrañar que ahora ocurra lo mismo. No es menos cierto que ha habido épocas en las que los sucesores de Pedro, o sea los Papas, no hayan sido precisamente ejemplares en su conducta y que han cometido abusos y barbaridades. Baste recordar, por ejemplo, el llamado “Siglo de Hierro”.  Sin duda esas experiencias tan negativas pueden ser un signo del origen divino de la Iglesia, puesto que, a pesar de todo, la santidad de muchos cristianos ha hecho posible su supervivencia. Afortunadamente, los Papas de los últimos siglos han sido ejemplares.

Aunque por circunstancias históricas el Papa hoy sea Jefe de Estado, tal vez para garantizar su independencia y libertad, la misión del Papa no es la de ser un político más. Pero ello no quiere decir que ni a él ni a los cristianos les sea indiferente lo que ocurre en el mundo. Y tiene toda la legitimidad para denunciar atropellos o señalar caminos que conduzcan a la justicia, a la paz, a la defensa de la vida y de la dignidad de las personas… Sin duda esto puede chocar con la manera de pensar y actuar de otras personas que tienen otros intereses. 

Habida cuenta de la personalidad un tanto narcisista del presidente Trump, no sorprenden demasiado sus extemporáneas palabras  contra el Pontífice, bastante más elegante y humilde que él. Además de no querer entrar en un debate, el Papa ha dicho que aquello dijo sobre los abusos del poder no se refería específicamente a Trump, sino a otros mandatarios del mundo, si bien Trump se dio por aludido. 

Que la figura del Papa tiene una enorme relevancia mundial es fácil de constatar. Precisamente el reciente viaje a algunos países africanos es una buena prueba de ello. Ojalá los gobernantes tuvieran más en cuenta su mensaje y el mundo cambiaría. El Papa es bueno, sabio y libre. Merece la pena hacerle caso.
 

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