Imagen Juan María García Campal

Palabras, usos y efectos

11/02/2026
 Actualizado a 11/02/2026
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Viernes : leo y escucho que la Policía Nacional, en colaboración con la Inspección de Trabajo de Palencia, en una operación con cinco detenidos, ha liberado a doce inmigrantes que trabajaban explotados en obradores de pan. Rayo la ciclotimia, pues si bien me alegra la noticia, a la par me entristece: aún todos los progresos humanos, el hombre sigue siendo -perdóname lobo- una fiera para el hombre. Las víctimas liberadas trabajaban durante jornadas de hasta diecisiete horas diarias, sin descansos y en condiciones extremas de calor e insalubridad.  Más adelante se escribe o habla que “El empresario les prohibía abrir puertas y ventanas”. ¡Pardiez!, sin olvidar el concepto marxista de plusvalía, ¿qué les habrá pasado a palabras como esclavista, esclavitud y sus significados que, por fortuna, aún permanecen en el diccionario? ¿Serán políticamente incorrectas? ¿Se respetará más al presunto -que no falte- capo esclavista, perdón, empresario y sus cómplices, disculpen, personal de confianza que a los esclavizados requeteexplotados? Rabia.

Domingo, noche, mañana del lunes: escucho y leo de las elecciones autonómicas en Aragón y cuando, brevemente, caigo en lo que dicen, temo por mi salud mental: ¡han ganado todos!, desde el partido del presidente que las convocó (PP) hasta los que han quedado fuera de las Cortes aragonesas (Podemos). Del único partido del que, por voluntad, no escuché nada ni nada leí fue del más reaccionario, ese que pretende ahogar los derechos conquistados si no la democracia. Y aquí estoy, preguntándome si todos, mas en especial a los partidos de izquierdas han olvidado la práctica de la autocrítica, incluso de la crítica, y están sólo a los amenes; vamos, a “la culpa fue del chachachá”. ¿Seré yo el único que vea cada día, en particular en la izquierda, más “culto a la personalidad” y menos, si existe, vida orgánica, discusión, debate, crítica? Tristeza.

Lunes, tarde, es decir, recién comido y caído en o echado el pigazu o dada la cabezadina, ¡por fin, una alegría! La Junta se ha premiado a sí misma incorporando a los galardonados con el Premio CyL de las Letras a Tomás Sánchez Santiago, ese escritor y mejor persona que dice ser “El que menos sabe” y a quien debo, entre otras cosas, varios regresos a mi infancia y juventud y hasta a esos “Años de mayor cuantía” a través de su “Calle Feria”. Hay quien hiere o mata las palabras y sus significados, mas, ¡suerte!, Tomás Sánchez Santiago las resucita y con ellas nos vivifica. ¡Alegría y gratitud, Tomás! 

¡Salud!, y buena semana hagamos.
 

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