Palabras que insultan

Elena Blasco
19/07/2026
 Actualizado a 19/07/2026
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Si atendemos al refrán que nos advierte de que por la boca muere el pez, no hay duda de que los pensadores publicitarios de la CEOE, la organización empresarial española, han mordido el anzuelo. Su campaña contra el absentismo laboral va mucho más allá de sus simples declaraciones demagógicas y adorna nuestras calles con su ideario más retrógrado. Sus lemas parecen extraídos de un manual de ofensas y de una concepción de la realidad absolutamente maniquea. Construir las relaciones laborales sobre bases ofensivas y sobre un dibujo de esa realidad que separa el bien y el mal sin otras consideraciones sitúa a su organización en las posiciones recalcitrantes de las derechas extremas. En suma, el lenguaje y el comportamiento no son neutrales y el mundo empresarial lo deja claro cuando se dedica a insultar, estigmatizar y mentir sobre el manido absentismo.

Valga una sola muestra para explicar lo que decimos. Cuando se elige un slogan del tipo «Esperar una hora a que te traigan el segundo plato», nos confirma que quien está acostumbrado a ser servido dudosamente se pondrá en el lugar del servidor. Quizá ese servidor o servidora no tenga ni para un segundo plato porque no es la hostelería un sector donde los sueldos u otras condiciones del trabajo permitan grandes alegrías. Pero ser servido es un status, está claro, que imprime carácter. Agrio, sobre todo.

Viene esta campaña a insistir en el discurso más reciente de la parte empresarial y otros vasallos políticos -¿o es al revés?-, para quienes trabajadores y trabajadoras son jetas, vagos, enfermizos, débiles, cancerosos y otros calificativos por el estilo. Hablar a estos grandes lingüistas de derechos es inútil, seguramente, pero habrá que recordarles una vez más que disfrutar de días por el nacimiento de un hijo o por el fallecimiento de un familiar o por participar en una acción formativa o por tener reposo a causa de una enfermedad son derechos que las patronales cuestionan con sus mensajes impresentables, con los que eluden, además, la responsabilidad empresarial a la hora de tener plantillas suficientes, con salud y seguridad, y, en consecuencia, ofrecer servicios de calidad. En ningún otro ámbito se sufre esto como en la negociación colectiva, como ocurre con demasiada frecuencia en la provincia de León.

«Mientras unos no están otros esperan» es el lema general de esos carteles que adornan las calles de algunas de nuestras ciudades con calificativos despectivos dirigidos a los trabajadores y trabajadoras. Una vez más los buenos y los malos. Saben que los interpelados no son tan ruines como para contestarles en el mismo sentido y con las mismas formas. De eso se valen ellos y otros portavoces públicos lanzados, como decíamos al principio, a la ofensiva y a la ofensa. Es decir, al no encuentro, al no diálogo, al no acuerdo. Esa es la actual clase empresarial española.

Elena Blasco es secretaria general de CCOO León

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