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El Pajarín creó escuela

17/03/2024
 Actualizado a 17/03/2024
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Uno de los más grandes de la raza de la imaginación al poder fue, sin duda, El Pajarín de Matallana, al que el paso del tiempo acabará convirtiendo en una leyenda viva del I+D+i (Imaginación Divertida inteligente). 

El primera signo de Imaginación era creer que el garito que regentaba en el medio de las Hoces de Vegacervera era un bar. Realmente había sido un cuarto de herramientas de León Industrial pero «si en vez de jícaras había vasos de sidra... será porque es un bar», explicaba; y si en el Pozo del Infierno ponía las cajas de sidra a enfriar «será porque es una nevera»; y si no había luz en aquel singular negocio «será porque León Industrial no se paga la luz ni a sí misma». 

Para la generación de las siglas nuevas explicar que León Industrial era la madre de Iberduero y la abuela de Iberdrola; que sospechaba El Pajarín que igual le estaban boicoteando porque, reconocía, «es verdad que cuando se inventó la luz yo ya le debía tres recibos a León Industrial; pero tampoco hay que ser rencorosos por lo que yo soy más de creer que no se pagan la luz a sí mismos y me dejan a mí sin ella, que siempre pagamos los mismos».

Que como teoría para desarmar a las grandes multinacionales y su codicia es impecable en el planteamiento.

Vuelvo al suco, que me esnorto. La cosa iba del negocio de El Pajarín. Ocurría con frecuencia que aquel bar celebraba jornadas de «bandera p’adentro»; es decir, el cantinero se convertía en autocliente y siguiendo la teoría de León Industrial no se pagaba a sí mismo lo que bebía y como era barato pues tomaba otra copa. Ocurría entonces que al día siguiente no abría y como se comentara mucho en la zona la circunstancia pues imaginó un cartel y lo colocó en la puerta: «Este negocio no abre todos los días». 

Parecía una locura. Pues ahí tienes a la Feve, que se ha sumado a la doctrina El Pajarín y tu vas a coger el tren... y aquel día no pasa. Ahí te quedas, en el andén esperando a mañana.

Lo que podían es tener un poco de vergüenza y poner el cartel: «Este tren no pasa todos los días». 

Oye, que estando avisado... 

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