Aquel padre brutal de la obra de teatro viene a cuento en el día de hoy por la celebración que pretende honrar, comercialmente hablando, a esa figura. No es que todos sean padres brutales, por supuesto, aunque ése es un linaje que nunca se extingue. Sorprende, eso sí, que en estos tiempos de continúa revisión de todo lo humano y lo divino crezca de forma notable cuanto se refiere a nuevas familias y nuevas maternidades; no así a nuevas paternidades, como si este rol no necesitase de actualizaciones. Hay familias monoparentales, familias reconstituidas, familias homoparentales, familias unipersonales, familias dink y familias lat… Hay madres abandonadoras, malas madres, madres tóxicas, madres ambiguas, madres desobedientes, no madres… Pero ni rastro de un inventario parecido para el caso de los padres del presente, relegados posiblemente por cuestiones culturales y de ingeniería social a un papel secundario. Quizá un papel ganado a pulso por ellos mismos a base de ausencias.
En cierto modo, les sucede como al Teatro Trianón, donde por cierto vimos también por aquellos años la película de los Taviani ‘Padre padrone’: permanece dormido desde hace décadas sin que casi nadie piense en él o acuda a despertarlo.
Añadir La Nueva Crónica como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.