Cristina Vega 2

Pactos con el diablo

14/04/2026
 Actualizado a 14/04/2026
Guardar

Existen varias historias y leyendas, de origen medieval, según las cuales el personaje principal entrega su alma a un ser maligno a cambio de bienes, riqueza o poder.

Siglos después se podría decir que esa práctica de venderse al mejor postor, sin ningún tipo de reparo, mirando solo el beneficio que se obtiene, está de plena actualidad, podemos calificarlo de atemporal.

Estoy segura, queridos lectores, de que a todos se nos vienen ahora mismo a la mente unos cuantos ejemplos de personas reales que carecen de escrúpulos a la hora de conseguir su objetivo. Tienden a ignorar por completo lo que pisotean en el camino, a quienes pisotean y el daño que causan. Muestra de que, una vez más, la realidad supera a la ficción.

La situación es más alarmante cuanto más mando y menos límites poseen esos personajes.

No hay duda, el ser humano es capaz de alcanzar logros positivos inimaginables y al mismo tiempo posee la mayor capacidad de destrucción sobre el planeta.

La semana pasada hemos asistido a demostraciones de ambas cosas.

Hemos seguido boquiabiertos la misión espacial Artemis II, durante la cual cuatro astronautas hicieron historia, dando la vuelta a la luna a bordo de la cápsula Orion.

Pero también hemos escuchado, con los pelos de punta, al presidente del país más poderoso del mundo decir que podría destruir un país entero en una noche.

Resulta imposible saber hasta dónde se va a llegar en cualquiera de los dos sentidos, aunque influirán los medios disponibles, por supuesto.

Inquieta conocer que la administración Trump ha nombrado tenientes coroneles a cuatro directivos de Meta, OpenAI y Palantir, tres gigantes tecnológicos. Una herramienta tan potente como la IA al servicio de la guerra.

Esas empresas, por supuesto, obtendrán unos beneficios inconmensurables con este tipo de acuerdos, aunque ¿a qué precio?

Usando la metáfora del título, ¿tal vez están vendiendo su alma al diablo?, ¿todo vale para amasar fortunas?

Definitivamente creo que el fin no siempre justifica los medios.

Lo más leído