Los sellos de 200 euros, por pronto pago, son carísimos. Y es lo que te piden los del pueblo de aquí al lado, los de Gete (DGT), cuando los lobos te atrapan a la salida de una curva a la derecha con toda la tecnología punta:una máquina que cuenta cubalibres de manera exacta y ajusta los precios, que siempre les sale que en el bar están baratos y te dice «son 300 euros», menudos precios; otra que mide los dibujos de las ruedas (eso en el Musac le llaman comisario de la exposición), y tampoco les gusta el artista que te los hizo, voy a hablar con Zurdo a ver si me las quiere pintar él y paso el trago;una tercera que te escanea los guevos, digo yo, igual es otra cosa, pero te meten una luz y la enchufan para la bragueta, y yo no le encuentro otra explicación pero ésta debe ser para una investigación de la Universidad porque no te cobran por ella; un lector de intenciones, cuando te preguntan «¿hacia dónde se dirige?» dando por hecho que lo sabes y un taller gratuito de la memoria. «¿Me dice su matrícula?».
- La misma que apuntó su compañero cuando me paró, no me dio tiempo ni a cambiar las placas.
Y ahí se jodió. Les parece muy mal. Es cuando te dan una carta para ir a ver a los de Gete (DGT)y le tienes que poner un sello de 200 euros, que son carísimos.
Por eso me llamó Farraperas ya el viernes:«No ingieras ni otro gramo de alimento, que el lunes tememos que ir a los pinchos del cuartel a recuperar a diente y gañote parte de lo pagado y para salir algo ‘a pré’ tenemos que pacer cubalibres».
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