Es por eso que me pongo el disfraz de periodista ‘millenial’ de un periódico en papel, para trasladar a estas páginas las preocupaciones de quien no tiene preocupaciones. Curiosamente esta semana esa barrera entre lo que le interesa a la gente de internet y a la que lee la prensa escrita ha compartido un personaje, que con su verborrea ha derribado un muro infranqueable.
Porque no sé si lo sabían, pero el principal adalid del leonesismo los últimos meses, el alcalde de Valladolid Óscar Puente, ha tenido un ‘beef’ (dícese de «pelea o controversia creando una rivalidad en la que cada uno difama y se enfrenta al otro de cualquier forma») por Twitter con Rosalía.
Uno empieza a creer que el agua del consistorio vallisoletano produce una incontenible necesidad de echar la lengua a pacer cuestionando de la forma más populista a artistas, árbitros de fútbol, provincias y lo que se le ponga por delante. Realmente pienso que lo que quiere Óscar Puente es cantar él en la Plaza Mayor, aunque no dejaría de ser gracioso que su tumba política fuera haberse metido con Rosalía. Trá trá.
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