Hoy, quince de julio, día en que escribo, se cumplen diez años de mi primer artículo de opinión en este diario. “Volver al papel” se titulaba porque a él regresaba tras escribir años en un periódico digital. Escribo pues con el cariñoso ánimo y recuerdo de amigo Toño Morala presentes. Qué duda cabe de que el poder escribir semana a semana los propios pareceres sobre diversas cosas es suerte nunca suficientemente bien ponderada ni agradecida por quien la disfruta, aun cuando, tanto o así, hacerlo, como todo escribir, es una manera de develarse, de mostrarse y exponerse a los juicios y prejuicios ajenos. Mas, vaya lo otro, la acidez de algunos “recados”, por lo uno, el ejercicio de la, conquistada que no regalada, libertad de expresión. Sí, formar parte de la sección de opinión de este periódico es Suerte mayúscula, pues a poco que se ojeen o sigan sus contenidos se comprobará que es tan poco monolítica, tan plural como lo es su nómina de opinantes; se constatará que viene a ser, parafraseando a Arthur Miller, una provincia, una región, un país, una nación, una unión (europea) hablándose a sí mismas. Sí, aun a veces contraríe la lectura de alguna opinión expuesta, no deja de ser suerte también saberse parte de una sección de opinión alejada de los amenes unívocos tan frecuentes en cabeceras de acá, allá y acullá. Y hasta aquí lo celebrante de estos diez años contándoles mi visión de una parte de la realidad que, a todos, creo, nos concierne.
Supongo las ganas que algún asiduo lector tendrá de saber a quién tengo por vencido en la gran derrota que titulo y lo sé sabedor de la batalla a que me refiero: las pasadas comparecencias de Pedro Sánchez en el Congreso de los Diputados, explicativa sobre el caso Cerdán-Ábalos-Koldo, la matutina, y sobre política internacional (OTAN, Consejo de Europa y Financiación para el Desarrollo), la vespertina. Sesiones en las que eché de menos más explicaciones concretas (entre otras la concerniente al cese de Ábalos como ministro) y en las que eché de más menos insultantes y groseras beligerancias en los discursos y comportamientos de las derechas españolistas, muy en su estilo. Cuando no gobiernan, claro. Por ello entiendo que los grandes derrotados fuimos la ciudadanía, la política, el parlamentarismo y la democracia.
Y sí, ajusto mi fotografía al hoy. Alejandro Nemonio Aller me “ha fusilado” en día no tan aciago como la anterior (¡un 18 de julio!), y no, no hay despiste en la azul “tarabica” y bien están así los lises. ¡Salud!, y buena semana hagamos… ¡Y tengamos!