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Olvidarse del Musac

01/11/2018
 Actualizado a 19/09/2019
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No es suficiente convivir con algo para sentirlo tuyo, la cercanía no tiene por qué construir cariño. Recuerdo que en mis años de estudiante una de las compañeras de piso decidió mudarse y se olvidó una caja de un tamaño considerable, bien precintada pero sin pistas sobre su contenido, junto a la puerta. Todos creímos que había sido un despiste y que en unos pocos días volvería para recuperarla. Pero ni siquiera llamó para interesarse por ella y entonces nos dimos cuenta que es posible que fuera una caja abandonada. Así la tratamos desde entonces. Quedó en el hall durante dos largos cursos, en un lugar de paso inevitable cada vez que cualquiera de nosotros entraba o salía de casa. Llegamos a tropezar con ella cuando nos atropellábamos medio dormidos y a toda prisa para no llegar tarde a las clases o cuando volvíamos torpes casi ya amaneciendo después de una de aquellas noches divertidas que marcan la etapa universitaria. Aquella caja convivió con nosotros pero nunca fue nuestra, ni siquiera tuvimos la tentación de abrirla y conquistarla, aunque fuera por la fuerza. Nosotros también la abandonamos allí cuando dejamos aquel piso.

Me acordé de aquella enigmática caja el martes cuando asistí a la inauguración en la sede de las Cortes de Castilla y León de la exposición ‘El presente será memoria’, una retrospectiva única de 35 años de arte contemporáneo a través de la colección del Musac. Este museo es la apuesta artística contemporánea de referencia de nuestra comunidad autónoma, y está en León, o al menos aquí se convive con su espectacular estructura de colores, cristales y reflejos que busca ser la vidriera del siglo XXI. Pero el martes en las Cortes no había apenas leoneses ni leonesistas. Ausencia de representación institucional y de la sociedad de la capital o la provincia que debería tener el orgullo de albergar este museo. El parlamento autonómico en las leyes de la política es un espacio neutral que no está ninguna parte y está en todas porque es Castilla y León. Igual que sucede en las televisiones, que los platós de informativos son un espacio indeterminado desde el que se cuentan las noticias de un territorio, un lugar que es en cada momento la ciudad o el pueblo donde ha sucedido la información. ‘El presente será memoria’ es una muestra que hay que visitar en Valladolid y que además está dentro de la conmemoración del 35 aniversario del Estatuto de Autonomía. Quizá son más símbolos identitarios de comunidad de los que puedan soportar juntos algunos, incluso los de los partidos que en público han sido siempre entusiastas autonomistas.

León se cruza con el Musac como una caja que se ha dejado allí Castilla y León, ese ente burocrático y capitalino. Llena de cuadros, estructuras, video-proyecciones o esculturas que a veces merecen un vistazo (1,3 millones de visitantes desde 2005) pero que sienten de prestado. Es lo mismo que sucede con el resto de sedes de instituciones propias y de centros autonómicos repartidos en equilibrios imposibles por las distintas ciudades de nuestras nueve provincias. Islotes de otra jurisdicción en tierra extraña que no han conseguido integrarse en el patrimonio emocional de cada terruño. Castilla y León como sentimiento compartido, como identidad común, sigue siendo 35 años después el reto de nuestra autonomía. O puede que sea la obsesión que algún día haya que aceptar como irrealizable. La otra explicación para que un Musac sin León se inaugure en las Cortes es que lo que importa un pimiento es el arte contemporáneo y sus artistas (ellos sí que acudieron a la cita), lo que no merece un gran apoyo institucional es la apuesta por la cultura del presente. Esa que muy pronto será memoria o quedará abandonada por el olvido.
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