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Objetivo: cargarse al alcalde

04/10/2026
 Actualizado a 04/10/2026
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Alguien quiere liquidar a alguien. La frase, naturalmente, es un guiño a la que pronunciaba el célebre Miguel Gila en su famoso monólogo, donde explicaba cómo había resuelto el caso de Jack el Destripador. Fue todo un éxito cuando lo contaba subido al escenario, boina incluida, y lo sigue siendo hoy, en diferido, en el formato de vídeo. 

Aquí, en León, también hay ‘alguien’ que busca la desaparición de otro alguien -en este caso, el alcalde de la ciudad- por lo civil o por lo criminal (dixit Luis Aragonés); o, también, porque se le ha puesto en los dídimos tiempo atrás. A él y, por supuesto, a un puñado de acólitos, rebozados con el amorfo ‘sí bwana’ cada vez que abren la boca. Ese ‘alguien’ en cuestión no es otro que Javier Alfonso Cendón, el mandamás provincial del Partido Socialista, obsesionado con José Antonio Diez 24/7, modernismo que apuntan ahora los más fifís y chics de esta sociedad vanidosa, porque, señoras y señores, siempre ha habido clases, en palabras de una aspirante fallida a dirigir la municipalidad.

Encadenado con todo ello, que es el meollo, cuentan que anda circulando por ahí un sondeo telefónico, en el que se pregunta por el estado de la capital en cuanto a la limpieza, jardines y recogida de residuos, lo cotidiano, pero, de manera primordial, se interesa por la valoración que otorgan a los posibles candidatos a ocupar el sillón principal del Ayuntamiento de San Marcelo en 2027. Aparentemente lo normal en este tipo de encuestas. 

Sin embargo lo que (más) llama la atención de la consulta sobre ese nomenclátor de aspirantes a alcaldables es que se haya metido con calzador partidista un nombre, el de Félix Barrio, que nada, o muy poco, dice a la ciudadanía. A efectos populares un perfecto desconocido, por muy director que sea del Instituto Nacional de Ciberseguridad. 

Además de esto, Barrio -y aquí podría estar la clave- es hombre cercano a Zapatero, hoy en horas muy comprometidas, y al propio Cendón. La ecuación, en fin, se resuelve sola. Y el remate de la traca: en el propio partido hay quienes dudan de que figure, siquiera, empadronado en la capital leonesa. 

Aparte del desencuentro personal entre Diez y Cendón, que por ahí van los tiros, al edil mayor de Poridad se le achaca desde la dirigencia del PSOE (y parece una broma de mal gusto), que haya ejercido como alcalde al servicio de la ciudad y no como militante al servicio del partido. En suma, que se tragara lo indecible y no fuera él mismo sino un actor secundario; un títere de feria sin autonomía en su gestión. 

A José Antonio Diez –como a cualquier otro político ejerciente- se le podrán achacar aciertos y errores. Y a unos les gustará más y a otros menos. Es lo normal. Pero dada su trayectoria pública, lo que pretenden hacer los socialistas comandados por Cendón es un auténtico disparate. Un despropósito, que podría tener cumplida respuesta en las urnas el próximo mes de mayo. Y están los socialistas -con lo que se les viene encima- como para hacer experimentos que no sean, por ejemplo, con la recordada gaseosa La Cantarina. ¿En el PSOE de León aún no son conscientes?
 

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