En uno de los muchos debates que tenemos mi mujer y yo, a la hora de comer, siempre y cuando la agenda lo permite, me llamó ‘poderosamente’ la atención eso que decía ella de que aún hoy, en pleno siglo XXI, existen políticos que tienen miedo o vergüenza a la hora de reconocer públicamente que son feministas.
Cierto es que la mayoría no tiene mayor problema en pregonar a los cuatro vientos que efectivamente lo son, pero curiosamente a unos pocos, la palabra feminista se les atraganta, y sinceramente no lo entiendo.
Hombres nacidos en la democracia y que han vivido desde pequeños en igualdad, que seguramente tengan hermanas e hijas, y que sin embargo sudan la gota gorda cuando les preguntan si son feministas. Evidentemente como buenos politólogos de academia que son, las respuestas nunca son contundentes, jamás utilizan el sí o el no, se refugian en una amalgama de frases hechas de política de partido para evitar responder.
¿Cuál es entonces el problema? Me desconcierta ese silencio cuando realmente creo que sí quieren la igualdad de oportunidades para sus hijos y para sus hijas. Convivir en igualdad, que todos tengan las mismas oportunidades, que no encuentren barreras a la hora de elegir una carrera...
Yo trabajo en una gran compañía que no discrimina por sexo, que premia el esfuerzo y el talento, en la emisora de León hay las mismas mujeres que hombres, y en Salamanca sólo somos tres varones frente a 7 mujeres. Nadie de mi entorno cercano piensa que las mujeres tienen que ser enfermeras o maestras y los señores ingenieros. Nadie de mi mundo, cree que la mujer debe de hacer las labores de casa por obligación y el hombre llevar el sustento, y nadie se extraña de que una mujer sea la comisaria Jefa.
Ser feminista no es sólo propiedad de la izquierda, ser feminista es lo normal, lo correcto. Creo firmemente que muchos de los padres de hoy pensamos en feminista por eso queremos que desde infantil niños y niñas tengan las mismas oportunidades, y nos llevamos las manos a la cabeza con muchos folletos de propaganda en el que clasifican los juguetes en función de colores, y nos chirría que alguien insulte a una árbitro con el típico «vete a fregar». Por suerte, Dimas y sus amigos dentro de unos años, no comprenderán este desafortunado comentario.
El pasado miércoles en Madrid, Antonio Garamendi fue aclamado por unanimidad presidente de la CEOE, en su discurso de investidura se comprometió a elevar la presencia femenina en la junta directiva, hechos como este te hacen pensar que muchos que aún están, tienen que empezar a dar un paso atrás y no tiene porque ser el izquierdo.
Nuevos tiempos, nuevas gentes
24/11/2018
Actualizado a
13/09/2019
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