Claudia Cendón de la Mata

Las nuevas adicciones del siglo XXI

03/12/2023
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Cuando hablamos de adicciones, lo primero que nos suele venir a la cabeza, son las adicciones relacionadas con sustancias como el alcohol, el tabaco, el cannabis, la cocaína, la heroína, etc. Las drogas llevan ya mucho tiempo presentes en nuestra sociedad y, desgraciadamente, todos conocemos a alguien que se ha visto afectado negativamente por el consumo abusivo de estas. Pero en los últimos tiempos, estamos presenciando cómo ganan cada vez más peso otros tipos de adicciones. Y estas nuevas adicciones no están relacionadas con sustancias, sino con conductas. 

En la última edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los trastornos mentales (DSM-5), publicada en el año 2013, ya aparece reconocido como trastorno el juego patológico. La ludopatía existe desde hace ya bastantes años, pero en los últimos tiempos, se ha producido un incremento muy significativo de los casos en los que está presente esta afección. Además de los casinos y de las míticas «máquinas tragaperras» que podemos encontrar en muchos bares y establecimientos, cada vez son más frecuentes los locales de apuestas, que en los últimos años se han ido multiplicando considerablemente, especialmente en las zonas y en los barrios más humildes y con menos recursos. Y esto por no hablar del enorme abanico de casas de apuestas que se pueden encontrar en internet, a algunas de las cuales hemos podido ver patrocinando a numerosos equipos de fútbol o en multitud de anuncios de televisión, actualmente restringidos, afortunadamente, al horario nocturno. 

Pero además del juego patológico, cada vez están más extendidos otros tipos de adicciones que, aunque todavía no aparecen en el DSM, es muy probable que sí que estén presentes en la próxima edición. La adicción a internet, la adicción al móvil, la adicción a los videojuegos, la adicción a las redes sociales, la adicción a la pornografía o la adicción a las compras, son algunos ejemplos de ello. 

En el caso de la adicción al móvil, a internet y/o a las redes sociales, se ha normalizado hasta tal punto que, en muchas ocasiones, es difícil ser consciente de la magnitud del problema. Estar realizando cualquier actividad e interrumpirla continuamente para mirar el móvil, se considera algo normal. Pasar todos los días, varias horas en las redes sociales, se considera algo normal. Y vivir más tiempo la vida virtual que la vida real, se considera algo normal. Pero realmente, estos ejemplos lo que nos indican es que algo no está bien y que nuestra salud mental está corriendo un grave riesgo. 

A medida que la digitalización avanza, con todos los beneficios que esto puede conllevar, también avanza el aumento de este tipo de adicciones, que no se beben, ni se fuman, ni se inhalan, ni se inyectan, pero que pueden llegar a ser igual o más peligrosas y dañinas que las conductas adictivas más «tradicionales». Por tanto, cuando hablamos del juego patológico y de las otras problemáticas mencionadas anteriormente, sin lugar a dudas, estamos hablando también de las nuevas adicciones o drogas del siglo XXI. Por ello, es necesario darles la importancia que realmente merecen y no subestimar este tipo de conductas patológicas, las cuales están constituyendo un verdadero problema de salud pública que es cada vez mayor. 

Es fundamental promover la prevención de estas adicciones desde las edades más tempranas, así como la evaluación y el diagnóstico precoz de estas cuando todavía se están iniciando. Y por supuesto, es imprescindible avanzar en los tratamientos y en las intervenciones que se pueden llevar a cabo, teniendo en cuenta todos los factores y todas las variables que influyen, tanto a nivel general como a nivel específico, en la aparición y en el desarrollo de este tipo de patologías. Por consiguiente, podemos decir que, sin duda, estamos ante uno de los nuevos retos a los que, como sociedad, debemos enfrentarnos en nuestro siglo. 

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