En el artículo de la semana pasada habíamos llegado a la convicción de que el programa de bilingüismo en los centros públicos ha fracasado y está pidiendo a gritos una revisión a fondo. Parece necesaria una reforma profunda, no nos sirven unos pequeños retoques porque nos quedaríamos con la misma chapuza que tenemos. El descontento con este programa es general. Las organizaciones sindicales, el profesorado en general y otros miembros de la comunidad educativa, como las asociaciones de padres, se quejan por su fracaso. El colmo ya es que los centros abandonan el bilingüismo y vuelven a dar las asignaturas en español. No quieren seguir haciendo teatro y «se bajan de ese tren». Hasta ese punto hemos llegado. ¿Qué más debe ocurrir para reaccionar? Llevamos dos décadas comprobando que esto no funciona. Hay que entrar ‘a saco’, sin miramientos ni pamplinas, para enfrentarse a los cambios en concursos de traslados y a un profesorado estable.
Voy a atreverme a señalar la causa de este fracaso y, también, propondré una posible solución:
La ‘causa’ es obvia y patente. Creo que hemos empezado la casa por el tejado. En la mayoría de los centros públicos no había, en 2006, ni un solo profesor con destino definitivo capaz de impartir su asignatura en inglés. El profesorado necesariamente debe ser licenciado o experto en lengua inglesa y otras áreas. Sin este requisito el bilingüismo será imposible.
La ‘solución’ la tenemos en casa. En nuestra comunidad tenemos otro programa bilingüe llamado: «Convenio de colaboración MECD-British Council», que está muy bien valorado en todo el sector educativo. El objetivo es desarrollar un programa bilingüe español-inglés desde una etapa temprana, en el segundo ciclo de educación infantil, y mantenerlo hasta el final de la etapa de la ESO. Se imparte en inglés «lengua extranjera» y otras 2 asignaturas no lingüísticas. El horario semanal de la ESO se incrementa en dos horas para perfeccionar la «lengua extranjera». El profesorado necesariamente debe ser licenciado o experto en lengua inglesa y otras áreas. Y los institutos cuentan con una dotación de hasta 3 auxiliares de conversación extranjeros, muy importantes para las dos horas de incremento.
TODO SOLUCIONADO. Pero ¿Dónde está el problema? En encontrar dos profesores idóneos para cada centro educativo. Señora Consejera, yo le propongo el truco catalán del Decreto de Plantillas del 2014, que permite a los directores crear plazas perfiladas (con un determinado perfil). Sería suficiente con nombrar en cada centro «dos profesores de ESO con el perfil de bilingües de inglés». Ánimo, Rocío. Ya hemos repetido muchas veces que el fin, en este caso, justifica los medios. Y el fin es que los alumnos salgan de los colegios e institutos hablando inglés correctamente.