Secundino Llorente

Nuestro bilingüismo no funciona 1

26/02/2026
 Actualizado a 26/02/2026
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La asignatura pendiente en la enseñanza pública de nuestra Comunidad Autónoma es el bilingüismo. Yo entiendo a mis lectores que me critiquen por ser repetitivo y, hasta cansino, en este tema, pero no dejaré de insistir hasta que vea que «se enteran». Cada año dedico un artículo a nuestra Consejera de Educación, Rocío Lucas, para quejarme de que no hagan nada por solucionar esta «laguna» en su programa. Ahora tienen la oportunidad de ofertar una solución en su campaña electoral. Yo seguiré haciendo lo mismo todos los años hasta que nuestros alumnos salgan de los institutos, al final del bachillerato, dominando el inglés. En el año 2025, no solo no hemos avanzado nada, sino que hemos retrocedido.

El 9 de enero de 2025, yo empezaba así mi artículo: «En Castilla y León podemos presumir de que en la última década hemos sido los primeros en el ranking, tanto del informe PISA como del informe TIMSS. Hemos sido un ejemplo para el resto de las comunidades de cómo gestionar la educación. Sólo en bilingüismo seguimos estancados. Con el Plan Bolonia, que propicia la movilidad de los alumnos por todo el continente, tenemos la certeza de que ningún alumno debería llegar a la universidad sin ser bilingüe real. No podemos seguir haciendo el ridículo por Europa. Seremos los analfabetos del siglo XXI si no somos capaces de hablar perfectamente en inglés. Y nuestro bilingüismo no funciona. Los únicos alumnos que hablan perfectamente el inglés en bachillerato son los que se han pasado la vida en las academias y en estancias en el extranjero».

Una gran mayoría de padres y alumnos está convencida de que nuestro modelo de educación bilingüe está caducado y desprestigiado. Ningún colegio ha solicitado el alta en el programa en el último curso y los valientes se descuelgan a pesar de las coacciones. El CEIP La Granja de León ha sido el primero en lanzarse al ruedo en una decisión arriesgada para conseguir que en un centro de primaria sean las familias las que escojan si sus hijos quieren seguir en el bilingüismo -en la secundaria es habitual-. El curso anterior, en un referéndum a 257 padres y madres, el 78% decidió no continuar en la educación bilingüe. Esa decisión valiente les salió cara. El bilingüismo está valorado en el baremo para conseguir plaza en un colegio o instituto al terminar la enseñanza primaria. Muchos de aquellos alumnos perdieron la posibilidad de acceder al instituto que soñaban cuando entraron en el colegio de primaria por culpa de su valiente decisión de dejar de ser bilingües. Me cuentan que este curso los alumnos, coaccionados por la pérdida de puntuación para acceder a su instituto preferido, han vuelto a matricularse como bilingües porque en la balanza pesaban más los futuros seis años de instituto que aguantar un año el bilingüismo, aunque lo consideran una pérdida de tiempo.

No cierren los ojos a esta realidad: «Nuestro bilingüismo no funciona». Seguiremos la próxima semana.
 

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