En este mundillo que venimos pisando ofuscados y enfurecidos son demasiadas las palabras. Desde cuándo tiene más valor lo que se diga de una cosa, que lo que ciertamente sea esa cosa (vuelvo a Birdman, sí). Todo se ha transformado en una vida de cartón, pero sin piedra. La acción ha perdido todo valor frente a lo que de ello se diga o discuta: tu palabra frente a la mía, por lo que quedamos empate. La verdad ha perdido, porque cada uno tiene la suya, lo sea o no.
Si se promete no pactar con independentistas, no crearles un código penal a medida o no concederles indultos, y finalmente se hace, se debe a cambios de opinión y a la pacificación. Si se garantiza una purificación de las instituciones, y se terminan colonizando todas las posibles, a ti que te importa, ultra. Si en La Palma surge un volcán que destroza cientos de vidas, se les embauca con ayudas que nunca llegaron. Si una Dana devasta casas, calles y mata a 224 personas, díganselo al Mazón ese que yo no gobierno. Si Tito Berni, Begoña, hermanísimo, Ábalos, Koldo o Cerdán, mira la pareja de Ayuso o la foto de Feijóo. Si el país sufre un apagón inédito, son las eléctricas chorizas mientras se entierra el tema indefinidamente. Si los trenes no llegan o se quedan parados se debe a una conspiración a gran escala o a que te mereces un insulto del ministro de transportes. Si unas pulseras de calidad achinada se gripan dejando expuestas a mujeres maltratadas, dícese casos mínimos, alarma y el de la televisión pública profiriendo que lo que ven tus ojos es mentira. Si todo falla, Netanyahu o unas ayudas/parche para que no se te ocurra votar a esos villanos.
En términos de amistad, es como si se valorara más un «te quiero», que todo lo que cada día se hace por el otro. Como si las risas estuvieran por encima del hombro que se pone cuando el tuyo se encuentra hundido. Como si tuvieran más importancia las buenas palabras que todos esos actos de bondad escondida, porque no hay necesidad de exponerla.
Supongo que tenemos nuestro norte moral extraviado. Agarrémonos a aquellas excepciones y esperémonos a encontrarlo.