Secundino Llorente

No hay mal que por bien no venga

13/10/2022
 Actualizado a 13/10/2022
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Es muy difícil ‘extirpar’ esta maldita tradición de las novatadas porque siguen contando con seguidores. Y mira que se ha intentado acabar con esa ‘peste’, pero ahí siguen. Yo pienso que por dos razones: En primer lugar, porque están muy arraigadas en el mundo universitario y, en segundo lugar, porque la ley sólo prohíbe las novatadas dentro de las instalaciones universitarias, pero no en los colegios mayores o en la calle. Esta semana ha ocurrido algo que puede ayudar a poner fin a esta ‘lacra’. No hay mal que por bien no venga.

En el mes de febrero de este mismo año, el Senado, en la Comisión de Ciencia, Innovación y Universidades, ha aprobado, a propuesta del Ministerio de Universidades, la Ley de Convivencia Universitaria. Es una ley que defiende a los más débiles y recoge elementos nuevos que suponen un cambio de enfoque muy significativo». A partir de ahora, todas las universidades están obligadas a establecer normas de convivencia, que incorporen mecanismos de mediación como vía preferente para la resolución de los conflictos, así como medidas de prevención y respuesta de la mano frente a la violencia, la discriminación o el acoso. Esta Ley instaura un nuevo marco para la convivencia universitaria y, en el caso de las novatadas no deja dudas y las considera conductas que podrán ser castigadas con la expulsión de dos meses a tres años de la universidad.

Hace unos años me impresionó esta imagen: dos muchachos y una muchacha, con una vara verde conducían a dos docenas de jóvenes de ambos sexos que caminaban “a gatas” y en fila por la Calle Ancha, cerca de la catedral. Jamás olvidaré aquel espectáculo tan bochornoso. Todo ello porque unos estúpidos acomplejados decidieron que tenían que reírse y hacer reír a los demás. Y realmente alguno se reía al ver esa canallada, pero a la mayoría nos daba pena. Los cabecillas siempre esgrimen la bandera de la socialización y la integración. Eso sí es confundir el culo con las témporas. Esta expresión aparentemente desvergonzada, expresa de forma muy gráfica la actitud de quienes confunden conceptos distintos y, en consecuencia, adoptan conductas equivocadas como la que estamos tratando. Siempre me han dado asco las actividades que humillan a los demás con el único fin de integrarlos en el grupo. La integración no es asimilación, es respeto y empatía. No me valen esos argumentos y me ofende la idea de que para que yo pueda ser aceptado por el grupo tengo que hacer el ridículo y que los demás se diviertan a mi costa. Humillar a los demás para reírse de ellos es simplemente acoso y de eso trataremos la próxima semana.

Este es el primer año de funcionamiento de esta ley y la Universidad de Salamanca reactiva la campaña Stop Novatadas en colaboración con el Ayuntamiento. Gracias a este acuerdo, la Policía Local atenderá los avisos que lleguen a un teléfono específico, con llamadas o whatsapp, para denunciar las situaciones de este tipo que pudieran darse coincidiendo con el retorno a las aulas de los estudiantes. A los ‘chulos y acomplejados acosadores’ debería amedrentarles la nueva ley de Convivencia Universitaria, que considera a las novatadas «faltas muy graves, graves o leves». Las muy graves se sancionarán con la «expulsión de dos meses hasta tres años» y la «pérdida de derechos de matrícula parcial durante un curso académico»; las graves con la «expulsión de un mes» y la «pérdida de derechos de matrícula durante un curso académico»; y las leves, con una amonestación privada.

Desde siempre las novatas han sido una tendencia, una moda, y hasta una normalidad. Los primeros días del curso, los veteranos están ocupadísimos y se lo pasan bien obligando a una serie de pruebas y castigos a los novatos, en bromas o en serio, para que se integren. Pero esto debería haberse acabado y no ha sido así: las residencias y colegios mayores tienen que unirse a esta prohibición, pero siguen viéndose imágenes de chicos a los que obligaban a bailar desnudos o beber hasta caer redondos. Tenemos en la retina la brutalidad de algunas pruebas que han terminado con la vida de jóvenes novatos. Las universidades ya lo han prohibido, pero las residencias y colegios mayores aún no lo han hecho y deberían ‘ponerse las pilas’ este curso porque allí es donde se celebran las novatadas más duras, vejatorias y humillantes como la que veremos al final. Ha llegado el momento de cortar la cadena: «Este año tratan a los novatos como esclavos para que al año siguiente estos novatos hagan lo mismo con los siguientes». Se monta un sistema jerárquico en el que los recién llegados se convierten en sirvientes que se encargan de realizar algunas de las tareas de los más veteranos, como hacerles la cama o limpiar los zapatos, y hasta prepararles bocadillos, pagarles las copas y el tabaco a los ‘chulos’ veteranos durante meses. Pero esto se ha acabado. Al menos en la teoría, y en la práctica, ojalá también.

La semana pasada ha ocurrido ‘algo’ que ha conmovido a toda la sociedad española gracias a un vídeo hecho público por las redes sociales. Dos colegios mayores de Madrid, uno frente a otro, el Elías Ahuja, ‘los ahujos’, y el Santa Mónica, ‘las mónicas’. Nada nuevo, cada año por estas fechas ocurría algún hecho deplorable sin que nadie tomase medidas. Este año ‘se han pasado’ y posiblemente esto ayude a poner fin al sinsentido de las novatadas. El vídeo es muy llamativo, parece un montaje, pero, por desgracia, es real. Aparece la fachada del colegio de los ahujos y desde la ventana de una solitaria habitación sale un grito de un joven, como si fuera el gruñido de un verraco, con insultos machistas hacia la residencia femenina: «Mónicas putas, salid de vuestras madrigueras, sois unas ninfómanas. Os prometo que vais a follar todas en la capea». ¡Vamos, Ahuja!Y aquí empieza lo más terrible. Se abren todas las persianas del edificio y aparecen cientos de alumnos gritando como depredadores o bestias. Las imágenes dan pánico y escalofrío.

Y ahora no me vale poner cataplasmas: Ni bautizo del novato, ni rito de iniciación, ni la justificación de las mónicas: «no nos ofenden, pobrecillos, es sólo una tradición, ya nos habían avisado, todo estaba programado». Seguro que si hay una amenaza real de cierre del colegio que haga tales burradas, esto no se repite. «No hay mal que por bien no venga».
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