El mercado corrige los costes de los procesos productivos subiendo el precio de las ventas de los productos terminados y consecuencia de ello generando inflación que termina pagando el consumidor. Pero esto no siempre es así, porque no siempre el que produce bienes y servicios es capaz de repercutir sus mayores costes en el consumidor final. Incluso no es capaz cuando los costes son generales como lo que nos ha ocurrido esta semana a los agricultores con la subida especulativa del precio del gasóleo agrícola o el de los abonos minerales. Es sabido que el campo no pone precio a lo que vende, que el precio lo pone el que compra, que son empresas agroalimentarias que a su vez son rehenes de la gran distribución, que es la que manda en nuestro país cuando de los alimentos se trata. El agricultor se defiende como pude pagando por los insumos lo que le piden y cobrando por los productos lo que quieren pagarle, y por el medio interviene la administración pública, los poderes públicos, que casi siempre legislan a favor del más fuerte, mira para otro lado cuando hay conflicto de las partes, o no aplica leyes que están en vigor.
La situación de guerra está golpeando de nuevo al campo español y al campo de nuestra provincia. Le golpea por una pérdida de rentabilidad, de competitividad, derivada de un incremento desmedido de los insumos, de los medios de producción, que después no puede repercutir cuando, meses más tarde de hechas las siembras, salen los productos a la venta. Asumimos las consecuencias de la guerra como ciudadanos que somos, pero nos resistimos a asumirlas doblemente por la condición de ciudadanos y de agricultores.
Será simplista decir no a la guerra, pero esta guerra, que no es la de Putin, bien evitada estaba, y sobre todo bien evitada estaban sus consecuencias, porque los beneficios, si es que los hay, no son fáciles de definir y cuantificar al día de hoy, o al menos no son fáciles de identificar para nosotros como españoles o, en el caso que me ocupa, como españoles agricultores y ganaderos. Espero que la guerra termine.