Hay un niño autista en la parada de autobús de Pequeño Zar. Nos hemos cogido cariño y tenemos largas conversaciones. Lo he visto crecer y pasar de ‘nenu’ grandullón a preadolescente esbelto, los pómulos se le afilan, la mandíbula se le ensancha, adelgaza, se estira. Su cuerpo es de un joven, aunque en su mente siga siendo un niño. Una mañana me cuenta: «Le dije a Martín que si nos pegáramos le ganaría (tiene el doble de tamaño que Pequeño Zar), pero yo no me voy a pegar con Martín porque es mi amigo. ¿Y sabes lo que me dijo Martín? Que la violencia no es la solución». Miro a mi hijo, que hace como que no va con él, pero escucha muy atento. Respondo: «Claro, tiene toda la razón». C. sigue: «No voy pegarme con mis amigos». Digo: «Ni con nadie». Dice: «Me gustaría tener superpoderes para ganar a todos y derrotarlos a todos. ¿Qué preferirías ser DannyPhantom o Invincible?». Le digo: «No conozco a esos superhéroes». «DannyPhantom puede desparecer, Invincible puede volar. Yo quiero desaparecer. ¿Sabes que no existe el Black Friday? Mi madre dice que el Black Friday es una invención para que la gente se pegue puñetazos para conseguir algo en las tiendas. Tú, ¿qué prefieres ser DannyPhantom o Invincible?». «Invincible. Por cierto, ¿a qué instituto vas a ir el curso que viene?». «Es una larga historia», contesta. Luego llega la ruta y C. se va. Al día siguiente pregunta: «¿Has estado alguna vez en una discoteca? ¿Cómo es una discoteca?». Contesto: «Suena la música, la gente baila, luego se toman algo». Afirma: «Cuando yo cumpla 18 años voy a ir con mi madre a una discoteca. Voy a bailar con mi madre porque mi madre baila muy bien». Se va. Su madre me cuenta que en el antiguo colegio de C. los otros niños, los niños normales, lo pegaban, los profesores lo expulsaban de clase y lo dejaban en el pasillo, cuando se enfadaba llamaban al 112 y llegaba la policía y una ambulancia y le inyectaban un tranquilizante y lo ataban a la cama del hospital. «Qué bestia», digo, porque no sé qué mas decir. Ella contesta: «Nadie le preguntaba cómo estaba, qué había pasado. Él tenía la culpa de todo». Toda la culpa es de los niños especiales. Los no-especiales no saben que si un niño pregunta cinco veces la misma cosa o repite cinco veces el mismo movimiento es porque no se siente seguro, porque necesita ayuda. Para ese niño el mundo es distinto y le parece raro. ¿Son ellos raros o es el mundo raro? C. dice: «Me gustaría ser DannyPhantom y desaparecer. ¿A ti qué te gustaría ser DannyPhantom o Invincible?». Yo pienso en su madre, criando sola a este niño especial: «Superwoman». «No te di a elegir Superwoman». «Tienes razón. ¿Crees que tu madre podría ser Superwoman?». «Es una larga historia», contesta y se va.
El niño autista y los superhéroes
01/05/2026
Actualizado a
01/05/2026
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